Meditación. Estar alerta… sin esfuerzo

En estos tiempos de prisas y flores de un día, la meditación se postula como alternativa iluminadora. Sin topicazos: no, no se trata sentarse en una postura imposible con cara de santo para disimular la incomodidad, como se aclara en el libro Meditación: La primera y la última libertad, de Osho. Tampoco consiste en un asunto religioso ni en recitar mantras ni sonidos esotéricos…

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En esencia, la meditación es el arte de ser consciente, el arte de “darte cuenta de lo que sucede en tu interior y a tu alrededor”. Conscientes y relajados para dar y recibir lo mejor en cada momento. Lo cual difiere al máximo de eso que nos han enseñado de que “para tener éxito en la vida necesitamos luchar, combatir…”. Porque cuanto más luchamos, más tensos nos ponemos y cuanto más tensos estamos, peor actuamos.
Con la meditación es posible relajarse hacia adentro, sin salir, que la meditación va que ni pintada para este mundo contemporáneo, tan tenso. “Si eres un individuo con mucha energía al que le parece imposible quedarse simplemente sentado, prueba entonces con las meditaciones activas Osho: la dinámica o la Kundalini”, invitan. Basta con aplicarse al máximo y la relajación llegará espontáneamente. No hay individuo incapaz de quedarse sentado en silencio, por difícil que parezca. Que también hay meditación activa.

Deja de impresionar a los demás
La clave de la meditación se entenderá fácilmente con esta metáfora para comprender: “En lugar de luchar contra la oscuridad, enciende la luz”. Ahora aplicado a nosotros: “En lugar de luchar contra nosotros mismos intentando mejorarnos, intentando emular los ideales que los demás tienen de nosotros, podemos simplemente empezar por aceptarnos tal como somos”.
Osho recuerda que si la existencia nos ha invitado a estar aquí, “¿a quién más necesitamos pedirle permiso para aceptarnos tal como somos?”. Y es que, cuando dejamos de intentar ser distintos, cuando cesamos de esforzarnos por impresionar a los demás, cuando paramos de defendernos, de justificarnos, todo mejora espontáneamente. No hay razón para esconder las heridas, incluso de
nosotros: es conveniente abrirlas al aire y la luz.
En Meditación: La primera y la última libertad se cuenta cómo calmar la mente, como encontrar nuestro botón de “apagado”. “Cuando necesites la mente, puedes utilizarla. Cuando no la necesites, puedes dejar que descanse tranquilamente, lista para la próxima vez. Osho pone un ejemplo: Alguien te insulta. Imagina que fueses capaz de elegir cuándo y cómo responder, libre de la reacción automática que nos hace devolver el golpe y crea esos interminables círculos viciosos en los que poco a poco acaban por hundirse nuestras relaciones”.

Amor y velocidad
Pues no hay mayor libertad que “liberarse de las expectativas de los demás, ser capaces de vivir nuestras vidas espontáneamente, con consciencia. Y no hay mejor camino al amor que empezar amándonos a nosotros mismos. En Meditación: La primera… hay todo tipo de técnicas, enfoques e ideas de camino hacia esa alerta sin esfuerzo. Unas técnicas hechas para tiempos modernos, o sea de ajetreo y ratos para casi nada. Resultados rápidos. “En la era de los reactores, la meditación no puede permitirse ser lenta, tiene que tomar velocidad”, explica Osho.

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