Me encanta la historia de ese viajero que, exhausto, se sienta a la sombra de un árbol. Aliviado por la parada, fantasea con una cama comodísima donde descansar. Y ¡alehop! Aparece una cama estupenda. Lleno de asombro, deja volar la mente e imagina a una persona que le masajea las piernas, tan cansadas. Sí, estaba bajo el árbol de los deseos. El hombre pensó en el hambre y allí estaba una mesa repleta de manjares. Comió y bebió. Por el vino y la fatiga, se empezó a dormir. Pensó en los maravillosos sucesos del final del día. “Voy a dormir una hora o dos”, se dijo. “Lo peor sería que un tigre pasara por aquí mientras duermo”. Apareció el tigre y se zampó a nuestro protagonista. Todos podemos ser nuestro propio árbol de los deseos: se cumplirá lo que pidamos… también lo negativo. Así que deja de preocuparte. ¡No seas tu propio saboteador!

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Vértigo es un sueño puesto en acción. Es una obsesión por lo importante; ya sabes: si te han disparado una flecha, pide ayuda urgente, no te preocupes por conocer el color del arco...
Vértigo va a contar historias. En papel y por supuesto aquí, en internet. Con sencillez, con rigor, y con tu participación, lector. Vértigo quiere ser una revista ajena a la actualidad local: ni los sucesos, ni la política son nuestra referencia. Somos una publicación que mira al mundo. Somos humildes, imperfectos y empezamos en Móstoles y Arroyomolinos. Ah, y queremos crecer.

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