seguridad

Al capitán William Swenson le dieron la Medalla de Honor del Congreso de los Estados Unidos de América, por rescatar a los heridos y por sacar a los muertos en una emboscada. La cámara en el casco del médico del helicóptero grabó una escena simbólica: el capitán besó a su sargento cuando lo dejaba en la aeronave herido de un balazo en la nuca. Acto seguido, siguió rescatando gente.

¿Y eso? Simon Sinek, escritor y conferenciante, cuenta esta historia en una charla TED porque le hizo darse cuenta de algo. “¿De dónde vienen las personas así? ¿Qué les lleva a actuar de esta manera? Una emoción profunda. Allí había amor”. A partir de ese ejemplo, Sinek se pregunta por qué él no trabaja con gente así. En el Ejército recibes una medalla por sacrificarte para que otros puedan ganar. En el mundo de los negocios se dan incentivos a quienes están dispuestos a sacrificar a otros para poder ellos ganar. El mundo al revés.
Lo normal para no alarmarte es pensar: son personas distintas y por eso se sienten atraídos hacia el Ejército. Pero no. La clave es el entorno: en el entorno adecuado todos tenemos la capacidad de hacer cosas. Si preguntas a los “héroes” cómo son capaces de hacer eso, por qué lo hacen, todos dicen lo mismo: “Lo hago porque los otros lo harían también por mí”. Sinek lo llama “sentido profundo de confianza y cooperación”. Amor. La clave es que, cuando hablamos de confianza y cooperación, no podemos imponerlas. Son sentimientos. ¡Confía! ¡Coopera! No lo harán porque sí. ¿De dónde viene ese sentimiento? Pues para empezar, de sentirte parte de algo. De sentirte protegido. Como en la prehistoria nuestros antepasados ante el peligro que los rodeaba. Confiaban en quienes estaban al cargo simplemente para poder dormir.

Y ¿cómo trasladar eso al mundo de hoy, a las organizaciones? El mundo actual está rebosante de peligros, como siempre: de la noche a la mañana tu empresa puede perder la mitad de los clientes: que si la economía, que si la incertidumbre, la competencia, una nueva tecnología… El único elemento variable en estos casos son las condiciones dentro de cada organización. A nadie se le ocurriría pensar en un padre que despide a su hijo porque se ha reducido el 50 por ciento del presupuesto, o porque no ha cumplido algo. Sinek cita el caso de una compañía neoyorquina que cuando contrata a sus empleados lo hace con garantía de por vida, como una familia. Y ahí está el liderazgo. Cuando el líder sacrifica sus comodidades para salvar a la organización, todos se sienten seguros. No es cuestión de cifras. No nos molestaría que Gandhi hubiera ganado 2 millones de dólares anuales, o Madre Teresa de Calcuta. Lo que perturba es que los grandes números sean para personas que destilan autoridad pero que no hacen sentirse seguros a los demás. Liderazgo es confianza. Hay personas que se sienten desprotegidas en sus organizaciones y esa sensación hace que se comporten de una manera contraria a los intereses de la organización.

Sinek describe el caso real de un consejo de administración que se reúne y planea despidos como única solución ante una crisis; el presidente se niega. Y propone una solución: que todas sufran un poco en lugar de que unos cuantos sufran muchísimo. Sugiere cuatro semanas de vacaciones sin remuneración, para todos. Cada empleado se las puede tomar cuando lo desee durante el año, sin necesidad de que sean siquiera días seguidos. Es una forma de ahorrar 10 millones de dólares. ¡Ahorraron 20 millones! Hubo empleados que se tomaron cinco semanas de vacaciones para que quienes tenían una situación personal más precaria solo tuvieran que cogerse tres o cuatro días sin sueldo. Fue por seguridad. Fue por amor. Como ese oficial de los marines que se queda el último para comer; y que un día se queda sin comida, y que, de vuelta al campamento, algunos de sus hombres le dan alimentos que tienen en las taquillas. Reciprocidad. Ellos también lo harían. Los llamamos líderes porque van los primeros, porque se arriesgan antes que nadie, los llamamos líderes porque van a elegir sacrificarse para que su gente pueda estar segura y protegida, para que su gente pueda ganar. Y así la respuesta natural es que nuestra gente se sacrificará por su líder: le dará su sangre, su sudor y sus lágrimas. Extraordinario Simon Sinek.

Acerca del autor de la noticia

RevistaVértigo

RevistaVértigo

Contar historias
Vértigo es un sueño puesto en acción. Es una obsesión por lo importante; ya sabes: si te han disparado una flecha, pide ayuda urgente, no te preocupes por conocer el color del arco...
Vértigo va a contar historias. En papel y por supuesto aquí, en internet. Con sencillez, con rigor, y con tu participación, lector. Vértigo quiere ser una revista ajena a la actualidad local: ni los sucesos, ni la política son nuestra referencia. Somos una publicación que mira al mundo. Somos humildes, imperfectos y empezamos en Móstoles y Arroyomolinos. Ah, y queremos crecer.

Envía un comentario