La fuga te sirve

Cuando nuestro adversario de lo que sea tiene la victoria aplastante en su mano, tenemos cuatro posibilidades básicamente: combatir hasta el final, rendirnos, negociar o huir. Combatir hasta el final y rendirse equivalen a derrota completa, lo que sería la peor solución posible. La negociación de un acuerdo es una opción: sería como media derrota y eso es preferible a la rendición o derrota total. ¿Y la fuga?

De partida, la fuga no es una derrota. Hasta no nos venzan, de hecho, tendremos posibilidad de ganar, atacando en otro momento más propicio, por ejemplo. Esquivar la derrota hoy como mínimo abre la posibilidad de una victoria mañana. Sería como hacer una finta al adversario para reservar fuerzas. El Libro de las Mutaciones dice: “Retirada. Nada que reprobar”. La fuga forma parte del orden natural de las cosas.

Los estrategas señalan que la liebre astuta prepara siempre tres salidas en la madriguera. Quienes creen en la heroicidad que conduce al cementerio no podrán aceptar la fuga, la huida, por más que las otras salidas sean ineficaces. Pero retirarse y reorganizarse es una solución buena en el medio y el largo plazo. Los chinos han dado siempre dignidad a la fuga, casi como un arte. “Si la batalla se puede ganar, hay que combatirla; en caso contrario, hay que evitarla”, dicen. Interesante.

Mostramos aquí la huida como una opción optimista. Una fuga planificada y estratégica. No a locas. Seguir el curso de las cosas. “Someterse temporalmente para fortalecerse”, que dice Sun Bing. Combatir una guerra perdida es una estupidez. Y en el arte del combate se reconoce al estratega cuando huye de forma ordenada. La retirada es parte del combate, como el avance. Y la fuga, cuando es el único medio para transformar inferioridad en victoria más adelante.

Hay valentía en la retirada: porque dar marcha atrás es complicado. En los negocios se ve: cerrar una empresa poco ventajosa es difícil. O retirar un producto desafortunado. Hablamos de la huida planificada, eh. No de la fuga impulsiva: de esos que se van a la primera dificultad. La fuga no sirve como pretexto. La huida es un cauce
para afrontar mejor los desafíos
de la vida.

*Basado en impresiones de Gianluca Magi a partir de la estrategia china.

... Y la farsa

Funciona la farsa que confunde al adversario: al hacerle tomar lo falso por verdadero y lo verdadero por falso. En este tiempo esquizofrénico, funcionan las farsas disparatadas, y las solemnes. Desde difundir de manera deliberada noticias falsas sobre ti mismo o sobre el adversario. Hasta aparentar poseer eso que no tenemos, con la intención de parecer más fuertes de lo que somos. E incluso dejar que crean que no tenemos nada, cuando en verdad poseemos algo. Hay farsas que funcionan jugando con el hecho de que lo falso, si se repite las suficientes veces, se convierte en verdadero.

La sinrazón dice que reiterando una mentira con el tiempo se convierte en verdad. Más todavía, si viaja de boca en boca. Hasta que topa con la gente sabia: entonces hasta el chisme deja de circular. No pasa el corte. Conviene no abusar…

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