34 goles a 0: sin respeto da igual lo «bueno» que seas

El deporte base es maravilloso por la ingenuidad, la ilusión y más. Recuerdo aquel padre que con amor le decía a su hija desde la grada: «Caaariño, que esa es tu canasta, y tú tienes que encestar en la otra». O a mi hijo mediano en su primera carrera popular, que iba al trote. «Ah, ¿puedo adelantar?». Lo recordamos y nos reímos.

Lo que no da pie a la risa ingenua es ganar o perder por 34 goles a 0, como ocurrió hace unos días en el futbol base juvenil de Fuenlabrada. ¿Cuál es la noticia? ¿Que un equipo de fútbol base pierda por 34 goles a 0 o que otro equipo gane por 34 a 0? O la competición está descompensada, o un equipo tenía el peor día de su vida y coincidió con el mejor día del otro equipo, o un entrenador se borró y el otro se cebó… En boxeo el árbitro habría parado el combate. O el entrenador del apalizado habría tirado la toalla con permiso y lágrimas del púgil.

Me habló del resultado Eugenio Mancha, experto en motivación de equipos. Se queja del poder excesivo del resultado en el mundo del fútbol. Y cuenta que pasado el chaparrón, los jugadores derrotados se han comprometido a mejorar, el entrenador ha recuperado la confianza, y los padres… pues están preocupados por la desmotivación.

En las redes de Mancha, Conrado Galán, director de la escuela de entrenadores Aneff, en Getafe, cuenta un caso que vivió como entrenador con un jugador de 12 años que no soltaba el balón y que, cada vez que se le pedía que contase con los compañeros, se revolvía airado y haciendo aspavientos hacia el banquillo. “Era de los más dotados futbolísticamente y quizás de los mejores jugadores y yo no tenía más cambios, aun así opté por sacarle del campo, sentarlo en el banquillo y jugar con 10. No le dije nada, solo lo miré y comprendió el porqué”, recuerda. “Ese día aprendió que sin respeto da igual lo bueno que seas”. “Hay que pensar en que no solo les estamos preparando para ser mejores deportistas, les estamos preparando para la vida”, subraya Galán. Y abre el melón, vía Cruyff: “Hay que educar a los jóvenes sobre cómo se gana y cómo se pierde”.

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