¿A la tumba? Me llevaría el teléfono móvil

La mitad de los sondeados por Worten elegiría el smartphone como compañía eterna, hasta la tumba. La cadena de electrodomésticos preguntó esa extravagancia al hilo de Halloween. El 54 por ciento tenía claro que se llevaría el móvil en el ataúd. Un 21 por ciento optaría por el ordenador -espero que sea portátil-. Un 10 por ciento se encerraría en el hoyo con su cámara de fotos -entiendo que para hacerse selfies-. Otro tanto se llevaría la tablet, y hay quien se llevaría el reloj inteligente -por no desorientarse con la hora, entiendo-.

Como la Noche de los Muertos es cosa de miedo, Worten ha preguntado por los terrores de los usuarios con respecto a los dispositivos electrónicos. Un tercio largo lo tiene claro: ay, que no se me rompa la pantalla del smartphone o de la tablet. Quedarse sin batería es otro miedo mayoritario (18 por ciento), y no disponer de cobertura (15 por ciento). Hay un dato sorprendente: el 20 por ciento teme no entender las instrucciones que vienen con los aparatos. Del wifi solo se acuerda el 9 por ciento, quizás porque para el agujero vayan con datos ilimitados o sospechen que haya algún wifi de ultratumba.

Para Halloween el que se monta en casa cuando falla… el frigorífico. Es el miedo diurno del 42 por ciento de los españoles consultados por Worten. Y la lavadora se queda a larga distancia: un 11 por ciento. Por cierto, que para disfrutar del terror legendario cinematográfico en casa, la mayoría prefiere la televisión, frente a esa panda de millenials que se atreven con las series -más que las películas- en las 14 pulgadas del portátil, en la tablet y hasta en el móvil.

El vampiro de la imagen es el primer Nosferatu del cine, interpretado sin palabras por Max Schreck, «terror máximo». Recuerdo de la proyección en la Filmoteca en pantalla gigante esos caballos vestidos de luto, esa carroza sin conductor, y esa manera tenebrosa que el vampiro tenía de deslizarse por las escaleras.

Si vas a la portada de la revista, este texto va con una tumba, la de Bela Lugosi, el gran Drácula del cine y del imaginario de los cinéfilos, solo rivalizado por Christopher Lee, grandioso en color. Lugosi murió ¡de un ataque al corazón! y lo enterraron con una de las capas con las que interpretó al vampiro. Por si te gustan los detalles: costeó el funeral Sinatra, porque Drácula Lugosi no dejó un pavo.

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