“A todas las mujeres que intentamos conciliar la vida laboral y familiar de la mejor manera”

La empresaria, bailarina y coreógrafa Laura la Caleta ha convertido su Premio Ciudad de Móstoles a la Mejor Empresaria en un reconocimiento: “A todas las mujeres que intentamos conciliar la vida laboral y familiar de la mejor manera”. “Aún queda mucho por hacer”, dijo al recibir el galardón del Ayuntamiento de Móstoles.

En la Academia de Baile La Caleta hay un combustible que no se agota: una mezcla de arte, pasión y lealtad. Y familia: la comunidad de alumnos, padres, profesores y amigos, y la familia real de Laura, el alma de todo, que ha criado a sus hijos en su escuela, ha dado mil clases, sigue estudiando, monta espectáculos. Quienes hemos visto crecer su proyecto y las ganas con que afronta lo-que-venga sabemos que no hay nada imposible para esta artista y empresaria que no deja de crecer, con humildad y creyendo en sí misma.  

 “Pisar un escenario es mágico, engancha”

En la escuela que lleva su nombre Laura forma a las nuevas hornadas de artistas de la danza española, el ballet clásico, el folclore y la danza moderna. Su centro formativo, en Móstoles, tiene decenas de alumnos de todas las ciudades del entorno, incluida Madrid capital.

Laura ha ido poniendo sus sueños en acción uno a uno y agradece todo lo que le ha dado el baile. “Las mejores vivencias de mi vida me las ha dado la danza: es increíble sentir la sensación de libertad; pisar un escenario es mágico, ritual, engancha a una artista”.

La profesora, formada en el Conservatorio Superior de Música y Danza de Madrid y después master de Artes Escénicas, no olvida aquella primera vez en un escenario profesional, con la compañía Carmen Cortés. “Era una niña y verme rodeada de gente tan experimentada, con tanto recorrido, fue algo fascinante. Tenía a mi lado lo mejor de lo mejor en baile y música y estrenábamos en el Teatro Albéniz, sitio emblemático donde sólo unos pocos podían bailar”.

“Niña, me ha sorprendido como eres en el escenario”

Se acuerda, como si hubiera sido ayer, de la llegada de Carmen Cortés al día siguiente del estreno y sus palabras: “Niña, me ha sorprendido cómo eres en el escenario”. La sensación fue “única”. Otro de los momentos que Laura la Caleta tiene esculpidos en la memoria discurrió en Dubái, con la Compañía Carmen Cantero. “Éramos una compañía como las de antes, 34 bailarines en medio del desierto, con un gran despliegue de medios; preparábamos una coreo que íbamos a hacer más de 500 personas en escena; entonces el coreógrafo libanés Caracalla, en inglés, me dijo: Me has emocionado; es lo máximo para un bailarín.

Ésas y otras vivencias de esfuerzo, superación y muchas renuncias, en decenas de giras, por teatros de todo el mundo, son las que comparten Laura la Caleta y su equipo con los alumnos. Porque el baile tiene algo inaprensible, a su entender: “Uno baila y no sabe por qué, o sí: porque disfruta cada paso, como decía Antonio Gades, y lo que pasa entre paso y paso”.

Envía un comentario