Actrices y bailarinas: Días de photocall y días sin calefacción para llegar a fin de mes

Cuanto más agrio e insensible es el personal, más gustan los musicales románticos. O eso deben de pensar los programadores de musicales en teatros en España. En cartelera está Ghost, y el siguiente es Flashdance, aquel éxito ochentero sobre una joven que sueña con ser bailarina profesional y alimenta la ilusión trabajando de día en una fábrica y de noche en un cabaret. Hoy la prota podría terminar en Ikea como el nieto actor del gran Paco Rabal, o como eterna actriz discontinua, entre días de photocall y días sin encender la calefacción para poder  llegar a fin de mes. 92 de cada 100 actores no puede vivir de su profesión.

Lo dice el último estudio sobre la situación sociolaboral de actores y bailarines en España, de 2016. Y el panorama no ha mejorado. Solo el 8 por ciento de actores vive de su profesión y solo el 1,15 por ciento superan los 30.000 anuales.

Así que no se trata de trabajar en la hostelería o de comercial hasta conseguir el sueño, sino que la mayoría debe compatibilizar los sueños y el tajo durante toda la vida profesional. Y los que trabajan a veces lo hacen sin contrato, más las mujeres que los hombres, según el estudio. Algunos reciben una especie de renta social de la Fundación AISGE, autora del estudio, para poder comer.

No sé qué música le pondría a esta situación Giorgio Moroder, autor de la canción principal de Flashdance. La canción What a feeling no tendría fábrica de fondo, pero sí una escuela pequeña, un rumor de teleoperadores y similares.  

Como siempre ha pasado, los menores de 35 trabajan más que los de edades superiores, pero con tarifas más bajas. Cuenta la edad y hasta los seguidores en las redes sociales, que los productores creen así garantizarse un público masivo.  

Como dice el doctor heroico, contestatario y cocainómano de The Knick: “Nos pasamos la vida arremetiendo contra los mismos molinos de viento…”. Un hurra por esas heroínas y héroes que siguen haciendo lo que desean y lo que más les gusta aunque finalmente no ganen la batalla.  

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