Adolescentes: más horas en clase y menos destrezas

Un adolescente en España recibe cada curso 246 horas más de clase que en Finlandia. Y, paradójicamente, el alumno de secundaria español obtiene peores resultados que el finlandés en las pruebas de destreza europeas PISA. Conclusión de urgencia: estar más horas en el aula no garantiza ciertas destrezas.

¿Responsables? Será el Sistema, así con mayúsculas, que suena más a culpa y a mí que no me miren. En estos tiempos en que uno puede encontrar casi cualquier dato al segundo en cualquier parte, aprender a pensar por uno mismo es la gran competencia. Mente abierta, claridad, sensatez, capacidad para decidir…




Hoy el mundo solo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.
Vigente, ¿verdad? Pues lo escribió Pessoa en su Libro del Desasosiego hace más de 80 años. Lo recupero al ver el informe de la OCDE sobre nuestros adolescentes. Si viviera, #Pessoa, así en jerga tuitera, tendría menos seguidores que un famoso de la telerrealidad.

Y a Wittgenstein no le hubieran publicado una obra como el Tractatus… Tan agudo siempre: “No existe obligación alguna de que una cosa tenga que suceder porque otra cosa haya sucedido. Solo hay necesidad lógica”. Pensar por uno mismo. Démosles Pessoa, Wittgenstein y un poco de Claudio Rodríguez a nuestros adolescentes: “¿Quién hace menos creados cada vez a los seres?”. El poeta Claudio Rodríguez escribió su Don de la Ebriedad cuando tenía 17 años. NO hay informe PISA que mida maravillas así: “Yo me pregunto a veces si la noche/ se cierra al mundo para abrirse o si algo/ la abre tan de repente que nosotros/ no llegamos a su alba, al alba al raso/ que no desaparece porque nadie/ la crea: ni la luna, ni el sol claro”.

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