Andar y no pensar en nada

¡Damos por hechas tantas cosas! La respiración, el corazón… Caminar. Vivimos sin consciencia de las cosas. Y no valoramos el acto de equilibrio extraordinario que supone andar, apoyarnos en esa pequeña superficie que llamamos pies. Y tomamos el acto de caminar como un simple cauce para algo. Andamos absortos en nuestros pensamientos, camino de algún sitio. En lugar de vivir el presente, al caminar solemos pensar en lo que haremos en el sitio al que vamos. O en lo que hicimos antes o lo que haremos más tarde. Y dejamos el cuerpo en un simple esclavo de la mente: un chófer en el mejor de los casos. Y tenemos prisa.

Lo que proponemos en estas líneas es caminar en el presente. Notar un pie y luego el otro. Y cada vez que la mente vuele, volver al movimiento. Elige una habitación y recórrela en círculos o de arriba a abajo. Muy pronto la mente se relajará porque verá que no hay adonde ir, y no ocurre nada que la distraiga. Ni siquiera hay prisa. Nuestros pensamientos iniciales serán de “esto es una bobada”, “qué hago aquí”… Pero nosotros volveremos a estar pendiente de los pasos.

Primero, pasos de cámara lenta. Un paso por cada medio minuto. Así hasta llegar al ritmo normal de caminar. 10 minutos. De un lado a otro. Como si estuviéramos en un carril. Solo la acción de caminar. Los pies. Hazlo en un lugar donde no te sientas observado y elige un paso con la medida que nos permita estar atentos.

Las personas inquietas, nerviosas, notarán alivio. Andar y no pensar en nada. Estar “totalmente ahí”. Ideal para mamás y papás con bebés en mala noche. Estar ahí. Con el niño acurrucado en tus brazos y tu cuerpo y el del bebé respirando a la par. El crío notará la calma.

Con bebé o sin mochila, la idea es cortar el piloto automático y probar que las experiencias cotidianas pueden ser frescas, nuevas. Y con ello nosotros estaremos más calmados, serenos.

Caminar despacio y siendo testigo de tu propio caminar. Hacia delante y hacia atrás. Lentamente. En el mismo espacio. Como delicadamente. Notarlo segundo a segundo. Atreveos a probarlo. Es magnífico. Andar y no pensar en nada.

 

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