Ante todo, son niños

Cuando veo canturrear a Oliver, 3 añitos y casi recién llegado a Madrid de un lugar para olvidar, pienso en los miles de niños que sufren asesinatos, mutilaciones, violencia sexual, secuestro, reclutamiento forzoso o ataques a las escuelas del mundo. Y valoro más que nunca espacios como el de Conciliación y Urgencia Familiar que atendió en Móstoles a 43 familias con niños de 1 a 5 años. Que tu ciudad dé oportunidades es crucial, por ejemplo con voluntarios que cuiden de tus niños mientras esa mamá que no tiene a nadie más pueda formarse o buscar trabajo. La sonrisa de Oli por cierto está hecha trizas…

Oli tiene los dientes carcomidos por malos hábitos en el orfanato. Ahora le tocará llorar porque ya lo ha visto el dentista y tiene que hacer algo ya. Al menos él podrá disfrutar de esta semana de carnaval en el cole donde los chiquitines van un día con la cara pintada, al otro con los calcetines desparejados y otros divertimentos que en esta sociedad hedonista ya no puntúan. Vamos, que casi nos quejamos.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para un mundo mejor de aquí a 2030 hay áreas en las que cada uno de nosotros desde el sur de Madrid podemos hacer algo. Como mínimo pensar en ello, aunque sea entre la última desgracia y la penúltima broma virales. Fin de la pobreza, Hambre cero, Reducción de las desigualdades…

El Espacio de Conciliación y Urgencia Familiar, en Cruz Roja Móstoles con apoyo del Ayuntamiento, tiene dos aulas, dos baños adaptados, un comedor, un office para la comida y un almacén. Funciona de las 8 de la mañana a las 4 de la tarde. Atiende a familias con un solo adulto a cargo de los menores y que tienen que ir a cursos para trabajar y buscan, y no tienen dónde dejar a los niños. También atiende a familias en urgencia por un desahucio en firme, con ingresos hospitalarios o en pobreza “energética”. Tuvo 11 voluntarias atendiendo el año pasado.

De lo local a lo global: en el mundo se contabilizan más de 45 casos al día de niños que sufren violencia, según Unicef. A veces asesinados directamente o por las condiciones de frío extremo, desplazamiento y abandono. Grupos armados que se vengan con el único futuro que le queda a cada aldea, sus niños. Y hasta casos de niños usados para detonar explosivos. Y los daños colaterales: de los miles de niños que han tenido que abandonar sus estudios por los conflictos en sus lugares de residencia.

En este lunes de carnaval y alergia, nuestro recuerdo para los millones de niños en tránsito, que han tenido que abandonar sus hogares por conflictos, pobreza y más. Algunos con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura. En el sur de Madrid por ejemplo.

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