Aquí se cocina como en casa

En solo unos meses, Encarnación Barahona, “Nana”, ha logrado que su bacalao con tomate, sus caracoles, su pollo al curry y sus croquetas de gambas al ajillo tengan una legión de fieles, felices de encontrar al fin comida casera y todo-natural, para llevar. Cuando conocí La Cocina de Nana, en Villaviciosa de Odón (avenida Príncipe de Asturias, 31), me cautivaron los contrastes: una estética alegre, elegante y colorista que no se parece en nada a los típicos establecimientos de comida para llevar; unas preparaciones que recuerdan a las de esas madres/abuelas que cocinan de maravilla y que se atreven con todo; y especialmente me encantó conocer a “Nana”, la artífice de todo, una mujer menuda, sonriente, humilde y superdispuesta. A las 7.00 de la mañana de cualquier día –salvo los lunes, uff- ya está ella cocinando para el día: miliuna cosas saladas, ¡y dulces!, que su flan de nata, sus empanadillas de cabello de ángel o de chololate, y su leche frita tienen muchos seguidores, entre los que no cocinan nunca y entre quienes aun cocinando en casa queremos darnos un capricho exquisito. Hasta hace un año, Nana solo cocinaba en casa y en las reuniones de amigos y acontecimientos privados. Auxiliar de clínica, su profesión era supervisora en una clínica dental. Pero aquello se esfumó, y uno de tantos amigos que habían probado sus platos la animaron a probar suerte con su propio establecimiento. La Cocina de Nana, comida casera para llevar, nació en septiembre de 2016. ¿Expectativas? Todo y nada. “Es mi primera empresa y lo que sabía es cocinar, lo demás lo desconocía todo”. Lo que tenía claro es que quería todo natural, “nada de precocinados o preparaciones a medias”, que no quería la estética clásica del sector, y que llegaba dispuesta a trabajar hasta la extenuación, 12 horas, 14, las que hiciera falta. Su sello “casero-de-verdad” se ha extendido, con el boca en boca, de quienes prueban sus creaciones. “Yo sabía que los que trabajamos fuera de casa siempre echábamos de menos un sitio así, donde comprar comida casera”. No lo había, así que aprovechó la “oportunidad” para montarlo. Por cierto, cada domingo cocina arroces distintos: de marisco, a banda, de verdura… Y hasta te invitan a catar un vinito y un picoteo. Ah, y no falta el pollo asado, claro.

nana cocina

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