Bésame

Los besos liberan adrenalina, aumentan el ritmo del corazón y el bombeo de la sangre, queman calorías y liberan endorfinas, o sea, menos estrés y más bienestar. ¿Te animas?
Aquí unos besos para la Historia.

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Le baiser de l`hotel de Ville, de Robert Doisneau, es la demostración de lo que un beso de encargo y posado puede transmitir. Lo protagonizaron dos estudiantes de Arte Dramático frente a la cámara y durante mucho tiempo se jugó al equívoco de la espontaneidad. Ella confesó que la foto era posada pero el beso era real.

El beso del Íker Casillas a Sara Carbonero, recién conseguido el Campeonato Mundial de Fútbol para España en Sudáfrica 2010, evidenció que las declaraciones de los futbolistas a pie de campo no siempre son irrelevantes. Sin palabras.

Rachel y Ross. Friends. El beso final. Los despiadados guionistas televisivos consintieron un final feliz y tras mil avatares y pasiones no correspondidas los protagonistas de la serie televisiva
terminaron juntos y besándose.

Una enfermera sorprendida y un marine impetuoso. O el beso robado más famoso, el celebratorio del final de la Segunda
Guerra Mundial. Lo inmortalizó Alfred Eisenstaedt, en Times Square. Otra vez fue la protagonista la que deshizo los enigmas 30 años después. La enfermera escribió al fotógrafo: no conocía al marine de nada y le permitió besarla porque había luchado por su país. Un beso patriótico.

Romántico y húmedo a más no poder; el beso de Breakfast at
Tiffany`s o Desayuno con Diamantes, entre George Peppard y
Audrey Hepburn. Y un ausente: el gato…

Beso de animación, para un amor imposible, con la ternura de un espaguetti incluido. El que se dieron La Dama y el Vagabundo,
cortesía de Disney.

Hay besos escultóricos célebres y llenos de pasión. Caso del
que talló Rodin con las imágenes sensuales de Paolo y Francesca,
personajes de La Divina Comedia, de Dante.

Primer y tempranero beso. El que se dieron Anna Chlumsky y
Macaulay Culkin en My girl. Simboliza una película entera, más una canción y unas abejas…

Tú y yo. An affair to remember. O la gran película romántica de la Historia del cine. Con Cary Grant y Deborah Kerr envueltos en una oportunidad para el amor, el zarpazo del drama y el final feliz.

También Deborah Kerr protagonizó otro de los grandes besos del cine: esta vez con Burt Lancaster, beso impetuoso, de amantes
furtivos, en la playa, con su arena y los aplausos de las olas… En From hear to the eternity o De aquí a la eternidad.

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