«Blacfráidei»: el pavo somos nosotros

Cuando la farmacia de tu barrio también hace el “blacfráidei” (así es como se lo he escrito a mi madre para que lo memorice, que a ella le gusta estar al día en las conversaciones) y los niños vienen del cole público con la murga del Día de Acción de Gracias, pienso en el pavo que viene. Los chinos, que esta Navidad han acabado con las existencias de tostones salmantinos, empezarán en 2020 a vender pavos enteros que trincharemos como autómatas recitando “zanksgivin” (mamá, ve memorizando). De momento el pavo somos nosotros: “Qué maja es esta gente bípeda que me da de comer cada día”. Cada día más seguros, hasta que…

¡Zas!: nos pasará como al pavo: la misma mano que le da de comer es la que le retuerce el cuello. Porque el pavo aprende de la observación, como se nos dice a los humanos que hay que hacer. Todo muy científico. Cada día el animal se siente más seguro al corroborar que esos tipos tan raros le vuelven a dar la comida. Desconoce que el sacrificio es inminente. Y llega el día de la sorpresa: adiós mundo bonito.

Estamos en un país de locos: con una renta menor que otros países europeos estamos a la cabeza en gasto en este viernes negro que dura toda la semana. Los medios de comunicación dando la lista de las “gangas” y nuestros niños a punto de ver al personal en los coles pasar de la camiseta verde a… ¡las barras y estrellas! solo en cuestiones de ocio, eh, halloween, acción de gracias, y eso no importa. ¡Pavos!

La Organización de Consumidores y Usuarios se saca una batería de consejos ante el “blacfráidei”: que si hagas una lista, que si compares, que si establezcas un presupuesto… ya. Y los elefantes de la comunicación se marcan sin vergüenza una lista de marcas con sus descuentos. Y todos a comprar, y mañana ya veremos. Lo llamarán “crash” y a lo importante: a ver a quién nominamos mañana en un programa donde te pueden violar… presuntamente.

Termino con un artículo viejo y muy fresco sobre la colonización mental, que vi en elcomercio.com, por si te despierta algo. “Vamos a educarte como a un ciudadano modelo:… que no cuestiona, que cree a pies juntillas en las verdades reveladas del poder… en las sentencias que no se discuten, en los lugares comunes. Te vamos a proveer de una formación de excelencia, de alto rendimiento, como para que no debatas nada, como para que pienses como un verdadero autómata, como para que estés en la vanguardia…”.

“Vamos a formarte como te mereces y por tu bien, para que obedezcas, para que acates y no deliberes, para que alces la mano bien rectita y con el pecho inflado, para que cumplas como se debe, para que guardes la disciplina como te es exigido, para que moderes tu conducta».

«Vamos a convertirte en un militante perfecto, en un intelectual comprometido, en un defensor de los derechos humanos que le quite la mirada a la libertad de expresión, en un campeón de la justicia que ignore olímpicamente el autoritarismo, en un progresista que venere el conservadurismo y el anquilosamiento, en un anarquista que ame con pasión lo estatal, en un pensador independiente pero orgánico».

«Mejor cuídate: sabemos quién eres, sabemos dónde vives, te vamos a adoctrinar, te vamos a amaestrar en el arte de negar la realidad, de acaramelarla, de la teología oficial. Vamos a colonizar tu mente, prepárate compañero y pon buena cara”.

Mientras tanto, Elon Musk (Tesla) tiene todo medio listo para colonizar Marte.

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