Caerán muchos que ahora son afortunados

Humildad. “Muchos se recuperarán que ahora han caído y caerán muchos que ahora son afortunados”. Me acuerdo de Horacio cada vez que veo/leo/escucho a alguien disfrutar con las desgracias ajenas. Atento, por si te pasa: solo quienes mantienen una estrategia y no se alejan de ella pueden ser fuertes cuando la mayoría grita ¡fuego! y sale huyendo.

Justicia. No necesitas grandes aciertos para vivir de maravilla: basta con que hagas unas cuantas cosas bien y evites cometer equivocaciones de las que suenan. Atención a los pequeños errores, por cierto: esos son los que tienen consecuencias catastróficas, si no se resuelven a tiempo.

Modestia. Los errores emocionales hacen mucho daño: el miedo, el ego, el deseo de conseguir más y en consecuencia correr más riesgo del necesario. Y uno especialmente dañino y común: esa tendencia traicionera de cada uno de nosotros a sobreestimar nuestras propias capacidades.

Buen ánimo. O no existe, como dicen los rockeros y los meditadores. O es algo que se parece mucho al pasado reciente. La clave está en lo que la mayoría cree que no puede ocurrir… porque se relajará y sucederá. Fueron las hipotecas… Serán las pensiones… La mayoría de hecatombes suceden porque algo no sale como se suponía. Buen ánimo es lo que hace falta.

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