Comportamientos de 40 en adelante

Recopilación de curiosidades sobre cuarentones, por boca de la columnista de belleza de The Guardian y The Telegraph Sali Hughes

business-suit-690048_1920Decir que no,
y poder contarlo

Habla la periodista cuarentona incluso del No a cualquier compromiso social que implique estar de pie mucho tiempo. Los conciertos son para disfrutarse sentados, nada de filas y a no más de una hora de casa. Y en los bares siempre con mesa. La barra, para otros.

Conocidos, colegas… ¿a quién le importan?

Dice la plumilla que hasta bien entrados en la treintena, la mayoría se interesa por conocer a gente nueva y por cuidar las amistades. Al cumplir los 40 es como si de pronto el tiempo importara: los verdaderos amigos son los únicos esenciales. Si un conocido nos falla, se le borra de la agenda y andando…

Ni albergues ni baños compartidos…

Las incomodidades no están hechas para los cuarentones. “Soy lo suficientemente vieja para saber y aceptar que Dubái no es para mí y estoy alegre de saber que nunca voy a ir a esquiar”, ironiza Hughes. A partir de los 40 no hay lugar para los sueños en albergue ni el desperece en baño compartido. Sólo se visita lo atractivo.

¿Inseguridad? No.
Menos ganas de discutir

Cumplidos los 40 la seguridad deja paso a una supuesta ambigüedad, fruto de la desgana por discutir. “Me alejo de las discusiones no porque sea más tolerante y simpática, sino porque ya no estoy por la labor de tenerlas”, señala.

Placeres que dejan de ser culpables…

La especialista en belleza se atreve a explicar que Take That le parece un grupo elegante, y que lo mismo le sucede con otros “placeres culpables” que no se atrevía a contar a los veinte años.

¿Por qué todo el mundo es tan joven?

Con sorna dice Hughes que a los 40 te das cuenta de que tu médico, el director de tu banco y hasta los profesores de tus hijos son más jóvenes que tú. Toda esa gente, en fin, que debería ser mayor que tú…

El precio y
el valor de todo

La observadora británica dice que cada vez emplea más tiempo en comparar precios. “Ya no disfruto del optimismo ciego de la juventud”, dispara

La moda se complica

Al cumplir los 40 surgen interrogantes desafiantes: ¿Puedo seguir vistiendo tejanos y zapatillas?

La muerte es posible

La conciencia de la muerte como una posibilidad inevitable se digiere a partir de los 40 y le encuentra incluso un lado positivo. La riqueza material empieza a importar menos. “Ahora colecciono memorias felices de forma obsesiva, me tomo mi tiempo para disfrutar de mis seres queridos y planifico activamente la cosas que quiero hacer, en vez de renunciar a ellas”, compendia la periodista.

La apariencia importa

La apariencia física sigue importando cumplidos los 40. “No me emociona que mis párpados se caigan un poco y, definitivamente, me importa tener una talla más grande”, expresa Hughes.

Salir como antes…

Aquí una para los cuarentones que quieren salir como si fueran veinteañeros: se vuelven a casa los primeros, se encogorzan antes y sufren las peores resacas. Ah y salir dos noches seguidas es un imposible.

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