Coronavirus: Consejos para el confinamiento de un astronauta que pasó casi un año en el espacio

Scott Kelly es un astronauta retirado de la NASA. Vivió casi 12 meses en la Estación Espacial Internacional. Sin poder salir, o sea como nosotros ahora para evitar el coronavirus. Detalles que le confortaban: esos 5 minutos en que miraba las flores experimentales que cultivaba en el espacio. O fijarse una hora para irse a dormir, esencial para el estado de ánimo.

—En la estación espacial todo mi tiempo estaba agendado, desde el momento en que despertaba hasta la hora de ir a dormir —cuenta en el New York Times—. Verás que seguir un plan te ayudará a ti y a tu familia a adaptarse a un entorno distinto. Cuando regresé a la Tierra, extrañé la estructura que esto me proporcionaba y después me pareció difícil vivir sin esta organización.

Las pausas son fundamentales, pausas porque-tú-lo-decides: sin deberes de los niños, sin teletrabajo, sin tareas de la casa, sin lamentaciones, incluso.
—Cuando vivía en el espacio, tomaba pausas de manera deliberada porque sabía que estaría ahí durante un largo periodo, justo como la situación en que ahora estamos —dice el antiguo astronauta.

La hora del sueño importa: fija una y repítela, aunque no estés cansado.
—Los científicos de la NASA estudian de cerca el sueño de los astronautas cuando estamos en el espacio y han descubierto que la calidad del sueño se relaciona con la cognición, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales, que son esenciales para superar una misión en el espacio o una cuarentena en casa.

Y que no falten actividades para pasarlo bien.
—Toma tiempo para realizar actividades divertidas: yo me reunía con colegas de la tripulación para ver películas por la noche, y vi todas las temporadas de Juego de tronos dos veces.

Tras meses encerrado en habitáculo, Scott Kelly empezó a echar de menos la naturaleza, de ahí el influjo que tenía esos cinco minutos con sus flores experimentales. Recuperar sensaciones que nos llenan y que ahora no tenemos.
—Comencé a anhelar la naturaleza: el color verde, el olor de la tierra fresca y la sensación del sol cálido en mi rostro (…). A mis colegas les gustaba reproducir una y otra vez una grabación con sonidos de la Tierra, como los de las aves, el que hacen los árboles cuando los agita el viento e incluso el de los mosquitos —dice. A veces me daba palmadas en la orejas para espantar a los mosquitos imaginarios.

El astronauta aconseja que nos movamos, por salud física y también mental, y tener algún pasatiempo: manualidades, algo creativo, practicar algo nuevo vía internet, por ejemplo.

Y un detalle que cuenta en su artículo en el New York Times: leer un libro en papel.
—A algunas personas les sorprendió que me llevara libros al espacio. La distracción silenciosa que te proporciona un libro físico es incalculable: no hay hay alertas, notificaciones ni te da la posibilidad de abrir otra pestaña.

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