Covid-19 y adolescentes: Más cumplidores que sus abuelos

Daniel Rodríguez Sánchez vive en el sur de Madrid, tiene 15 años y sueña con volver a comer pipas en un banco con las amigas, un paseo por Madrid centro, o una paella con la familia. Pero, como la mayoría de adolescentes, cumple las normas del confinamiento mejor que muchos de los que podrían ser sus abuelos o bisabuelos. Le hemos preguntado por cómo se recordará este tiempo dentro de 20 años, cómo lleva el encierro con su madre y más.

—Dentro de 20 años que se mirará a la sanidad como una herramienta de salvación, como si fuera el flotador de España, y espero que se reconozca muchísimo más que ahora la labor de los sanitarios y de los cuerpos de seguridad del estado que lo han estado dando todo y más para que todos salgamos adelante —dice Daniel.

—¿Cómo estas llevando el confinamiento?
—Pues tenía unas expectativas muy bajas de como gestionaría el estrés de quedarme en casa indefinidamente, pero me ha sorprendido ver que lo llevo bien y que no es tan malo: si haces cosas que te mantengan distraído, los días van sobre ruedas y terminan siendo muy cortos. Y las clases virtuales y las actividades que mandan los profesores también ayudan.

—¿Qué es lo que mas te gusta y lo que mas te enfada?
—En este confinamiento mi personalidad ha sido una montaña rusa de emociones: he estado muy enfadado por los irresponsables que no cumplen las normas. Te diría que me ha gustado el librarme del instituto y las clases presenciales, pero ahora veo que me servían para evadirme en muchos de los casos…

—¿Qué te gustaría hacer y no puedes?
—Echo muchísimo de menos ver a mis amigas y compañeros de clase. Y espero que, con la responsabilidad que la mayoría estamos teniendo al quedarnos en casa, pueda verlos muy pronto y dar una vuelta con ellos o simplemente bajar a la plaza y comer pipas en un banco.

—A nivel familiar, ¿cómo lo estás llevando?
—La tensión con los días se acumula. Vivo con mi madre y discutimos por el estrés o los nervios de llevar tanto tiempo juntos. Saltamos a la mínima, pero no le doy la mayor importancia. Me llevo bien con mi madre.

—¿Algo que quieras hacer especialmente cuando acabe el confinamiento por completo?
—Una de las cosas que mas me gusta hacer es pasear por Madrid centro y dar una vuelta por Malasaña o Chueca con mis amigas, ése sería un plan perfecto. Y tomar algo en algún bar kitsch del barrio sería el plan que no se me escaparía. Y, por supuesto, una paella con mi familia tampoco faltaría.

Preocupados por la salud y el empleo de los padres
Un cuestionario online del área de Juventud de Móstoles apunta que lo que más preocupa a los adolescentes es que sus padres o abuelos enfermen, que sus progenitores puedan perder el trabajo, y tanta muerte en las residencias de ancianos, por este orden.

Como ejemplifica Daniel, que respeta las normas del confinamiento, prácticamente el 100 por ciento acepta la medida de quedarse en casa por el bien de todos.

Tareas, consola, redes sociales
El 95 por ciento de los adolescentes que han contestado al cuestionario online hace tareas del instituto cada día, y habla con los amigos y amigas. Jugar con la consola y utilizar las redes sociales están entre los entretenimientos principales de tres de cada cuatro.

Al 30 por ciento le inquieta el futuro, y el 27 por ciento ha sentido ansiedad por no poder salir.

Cosas que antes no apreciaban
Más de la mitad dice que ahora aprecia cosas que antes no apreciaba: estar al aire libre, el deporte, el contacto humano y las ganas de ver a otros familiares.

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