De compras en el Mercado Constitución

 

 

 

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En el Mercado de Constitución hay comerciantes con más de 40 años de experiencia en su sector. Les hemos pedido consejo de cara a una de las compras más importantes del año.

Foie y capón relleno

Los polleros del Mercado de Constitución nos cuentan que las estrellas de las compras navideñas cada año en aves suelen ser el foie de pato y el capón relleno. El foie para cocinarlo a la plancha, preferiblemente. Y el capón, relleno de lo que se le antoje al cliente, incluido el foie. Aconsejan comprarlo 2 o 3 días antes de la cena o comida, y asarlo el día previo, para poder trincharlo. Del foie dicen que se “oxida” con rapidez, así que conviene congelar lo que no se vaya a utilizar.

Jamón, ahumados y patés

Los charcuteros del Mercado de Constitución cuentan que el jamón es el rey de los entrantes. Y triunfan también los ahumados, los patés y los quesos de untar. En cuestión jamonera, manda el ibérico; aconsejan que sea un jamón de más de 7 kilos de peso y con 2 años al menos de curación, para que no esté blando. Y que tenga “tocinito”, la grasa. ¿Por piezas? Últimamente la gente prefiere llevárselo loncheado y envasado al vacío, porque así les puede durar hasta 6 meses con todas sus propiedades. Los que optan por el jamón entero deben ocuparse de taparlo con su propia corteza para que se reseque lo menos posible entre días de corte.

Lombarda, piña y uvas

En las fruterías del Mercado de Constitución los clientes de siempre y los ocasionales por las fiestas compran lombarda, piña, aguacate y, por supuesto, uvas. La lombarda es una rareza durante el año y en las fechas navideñas se pone en órbita, a partir de kilo y medio para cuatro personas. De la piña los fruteros dicen que es preferible que verdee un poco por fuera y que salga bien la hoja, como síntoma de que está en su punto. Las uvas se pueden comprar el mismo día o la víspera, para evitar que se desmejoren por el paso de los días, porque la subida de precio “es muy pequeña”, aseguran.

Aceitunas y boquerones

En cuestión de variantes, el cetro navideño es para la aceituna con sabor a anchoa, la de manzanilla y la negra, que los anfitriones de la cena o la comida quieren acertar y prescinden de los gustos aceituneros más extremeños que tienen el resto del año. No faltan las berenjenas y los boquerones en vinagre, porque no todo el mundo sabe o quiere prepararlos por su cuenta en casa. Por esa misma razón despunta el salpicón de pulpo, y la sardina ahumada. Por cierto, las aceitunas duran días, conservadas en su caldo; si por casualidad les faltara el caldo, dicen que se les puede hacer uno de sustitución con agua y sal.

Solomillo y cabrito

Son los líderes de la compra navideña en cuestión carnicera. Solomillo de ternera, para cocinar a la plancha, que la buena carne está mejor sin aditamento, según nos dicen. Y el cabrito, al horno. Por precio interesa comprarlo bastantes días antes de las fiestas. Y congelarlo. Que no es lo mismo que comprarlo ya precongelado: se nota, dicen, en la falta de brillo. “La carne fresca tiene un brillo especial, del que carece la congelada, y se nota también en el agüilla que suelta en el mostrador de quienes la venden así”.

Besugo y marisco

La Navidad en la pescadería es de marisco y pescados selectos. Hay público para exquisiteces como el carabinero, y mucho más para el langostino cocido, al gusto: mediano y jugosito o un poco menos fino pero con más “carne”. El pescado imperial en las fechas navideñas es el besugo, o sus sustitutos más aventajados, como la lubina o la dorada salvaje. El besugo pegará, este año también, un subidón de precio según se acerque la Navidad, por lo que la mayoría opta por adquirirlo ya y congelarlo. Ningún problema, siempre que el material se saque luego del congelador respetando los tiempos y la cadena de frío.

Mercado Contitución

Avenida Constitución 47 – 53 Móstoles

 

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