Desbloquéate

Hoy vamos a hablar del bloqueo. Uhhh. De esa resistencia que te impide ponerte ya a hacer lo que deseas y, de paso, dejar lo que aborreces. Nos bloqueamos frente a lo que no nos da placer inmediato: ¡resultados ya! Nos bloqueamos ante las decisiones cruciales. Nos bloqueamos al comprometernos de corazón. Con las vocaciones también pasa. Y el primer paso para el desbloqueo se hace un mundo.

¿Cómo es esa resistencia o ese bloqueo que nos impide vivir como podríamos? Vamos a conocer al adversario para poder noquearlo o, mejor aún, para poder llevarlo a nuestro terreno.

El bloqueo…
Es Invisible, pero se puede sentir, como un campo de fuerza…
Es interno: viene de ti mismo, de dentro de ti. Es como el enemigo interior.

Es mentiroso, falsifica, seduce, obliga: el caso es impedirte hacer lo que podrías hacer.
Es implacable: con el bloqueo no se puede razonar. Y es infatigable. No se detiene. No se cansa.

Es impersonal, es una fuerza de la naturaleza.
Es una llamada para hacer algo: cuanto más importante es lo que queremos hacer, más resistencia sentimos, más nos bloqueamos.

Es universal: todos lo sentimos, todos batallamos, y algunos ganamos.
El bloqueo nunca duerme: es una batalla que vas a pelear día a día. El guerrero más experimentado puede vomitar antes de cada batalla. La clave es si finalmente luego sale a combatir.

El bloqueo juega para ganar: y lo hace a muerte.
Su combustible: el miedo. Nosotros provocamos el miedo que el bloqueo necesita.

¿Lo sientes? Pues es una buena señal: el bloqueo solo asoma al pasar de una esfera inferior a una superior: de algo bueno a algo mejor, todavía más. Y ese es el camino para crear la vida que deseamos.

Envía un comentario