Despierta

Somos mucho más nuestra personalidad. Para sobrevivir a las dificultades en la infancia cada uno generamos nuestro repertorio de comportamientos, imágenes propias y estrategias. Lo llamamos personalidad. Al principio sirve. Pero con los años limita, agobia, asfixia incluso: te haces experto en tu forma de arreglártelas en la vida y desconectas de tu esencia.

La experiencia espontánea de tu naturaleza cuenta cada vez menos y la ansiedad va tomando protagonismo. Como si estuvieras sonámbulo. Despierta. Deja de identificarte con tu personalidad, deja de defenderla: “es que yo soy así”. Eres mucho más que tu personalidad.

La personalidad se genera muy pronto en la vida cuando nuestros padres u otros referentes no satisfacen por completo nuestras necesidades innatas y naturales para desarrollarnos como seres humanos. No por falta de intenciones: probablemente coinciden con necesidades que alguien no cubrió adecuadamente en ellos cuando eran niños. Por ejemplo si el bebé se muestra alegre y su mamá o su papá están deprimidos, al crío no le alimentarán esa alegría, el bebé notará esa incomodidad y aprenderá a reprimir la alegría para evitar que los padres se alteren. El adulto tiene unas cualidades bloqueadas y eso se refleja en la nueva criatura.

Mediante el eneagrama podemos indagar en nuestros miedos básicos y nuestros deseos: miedo a la aniquilación y a la nada, y el deseo de aquello que creemos que nos hará estar bien. Hay quienes tienen miedo a ser imperfectos, otros a ser indignos de amor, hay quienes temen carecer de valor inherente, miedo a no ser importantes, miedo a ser incapaces, miedo a carecer de apoyo, miedo a estar desvalidos, miedo a que otros los controles y miedo a perder la conexión. ¿Y el deseo? Pues unos quieren ser íntegros, otros amados, los hay que desean ser valiosos, o ser ellos mismos, o ser competentes, o tener seguridad, ser felices, protegerse
o estar en paz.

El ego
El deseo básico de cada uno es el modo en que nos defendemos del miedo básico y seguimos funcionando. Es lo que el ego se empeña en conseguir. El problema está en lograr ese deseo por cauces inadecuados. Son las distorsiones: por ejemplo, quien tiene miedo de ser indigno de amor se empeña en ser amado, y ese empeño puede degenerar en una necesidad constante de ser necesitado. Otra muestra: quien tiene miedo de carecer de valor inherente desea ser valioso, y eso puede degenerar en afán de éxito, a toda costa.

En el Club de los Optimistas trabajaremos este despertar.

El Club de los Optimistas

Daniel Martín. 606 430 814

Móstoles. Jueves a las 20.00. Club Deportivo Estoril II. Una hora a la semana.
Móstoles. Sábados a las 10.00. Espacio Jardín de Estrellas. Una hora semanal.
Madrid. Martes a las 19.00. INTG-City. Hora y media semanal.

¡Empezamos en OCTUBRE!

 

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