Dimite Albert Rivera: cuando un árbol cae, los monos se dispersan

Albert Rivera ha dimitido como líder de Ciudadanos, tras el descalabro electoral del 10 N. Los chinos dicen que, cuando un árbol cae, los monos se dispersan. Con las buenas cabezas que había en ese partido, esperaron a que el falso roble cayera de tanto agitarse con los vientos cambiantes. Y el desplome ha pillado debajo a gente objetivamente muy valiosa.

Los antiguos atenienses todos los años se reunían en el mercado y escribían en una tablilla de barro el nombre de un individuo al que querrían ver desterrado de la ciudad durante 10 años. Si un nombre en particular aparecía en 6.000 votos, se iba inmediatamente al exilio.

Cuánto habría ganado Ciudadanos si hubiera mandado al ostracismo a Albert Rivera hace ya un tiempo, como los atenienses hacían con los mandamases irritantes, que producían inquietud y que se creían por encima del grupo y del bien y el mal. La tablilla donde habrían escrito el nombre de Albert Rivera se llamaba “ostrakón”, de ahí lo del ostracismo.

Podréis imaginar lo que disfrutaba el pueblo ateniense con el destierro de los que un día fueron poderosos. Recuerda a aquello tan estratégico de golpear al pastor para que se dispersen las ovejas. En Ciudadanos ha sido tan tardío que no queda claro si quedará rebaño que resista hasta el 2023.

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