El abismo

No hay héroe que no tenga al menos un gran fracaso en su ruta. Campbell lo denomina “abismo” y hasta experiencia “vientre-de-la-ballena”. Y ese tope sirve para ver si el héroe tiene el aguante suficiente para rehacerse y ponerle más inteligencia y más empeño. Los que responden de modo afirmativo sufren “una metamorfosis” en la que notan una mezcla de pavor y agresividad.

Mientras luchan no lo ven, pero la gran recompensa del camino es “el elixir”, que condensa el conocimiento sobre cómo triunfar, que el héroe ha acopiado durante el viaje. Los héroes llegan a un punto en el que acumular recompensas ya no es seductor, y la alternativa liberadora, maravillosa, es transmitir los conocimientos a los demás: “restauración del elixir”, lo llama.

Dalio dice que hay héroes grandes y pequeños, gente de verdad toda, y que seguro conoces alguno. Son resistentes, les llueven las piedras cuando no tienen razón y también cuando la tienen. A veces los aplastan cuando ya han triunfado. Por eso, la lógica de ese héroe no es la lógica convencional: la mayoría no entiende una heroicidad que te puede costar la vida.

La ruta, según Campbell: (1) llamada a la aventura, (2) cruce del umbral,
(3) pruebas,
(4) abismo,
(5) transfiguración,
(6) elixir y (7) restauración del elixir.

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