El EGO es una TRAMPA

Y estas líneas son una reivindicación de la humildad, la sencillez y la naturalidad, frente a esos momentos en que insistimos en que nuestras opiniones, nuestras percepciones, sean tomadas como las únicas ciertas y discutimos con calor, perdemos los estribos, nos enfadamos… convencidos de que tenemos razón.

El ego nos perjudica. Por sistema, ante una discusión sugiero una pregunta que enfría los ánimos de cualquiera: ¿Es esto realmente importante? Con el ego cabalgando perdemos de vista nuestros objetivos y acumulamos emociones negativas, nos cargamos relaciones y todo por… servir a un esclavizador yo y a la necesidad de tener razón.

¿Cómo frenamos el ego?
De partida: nuestra percepción de la realidad no es la realidad. Así que tómate menos en serio, cuestiónate más, no te creas tanto tus propias vanidades. Sin el ego dominante y palabrón, podrás centrarte más en la otra persona y aceptarás que ella tiene los recursos para encontrar su propio camino y no el que nosotros deseamos que tome, por más que nos parezca idóneo.

Atentos con todos los sentidos
Sin ese egocentrismo exagerado, seremos capaces de aprender, de transformarnos, y de acompañar a los demás en sus tribulaciones, descubrimientos y aprendizajes. Tu opinión es una más, solo un punto de vista de entre los muchos posibles: y lo crees así de forma auténtica y profunda.

Vivir despiertos
Con el ego desaforado te mostrarás impaciente, llevarás a todos adonde tú quieres, al ritmo que te dé la gana, y dudarás hasta de sus capacidades para que ellos lleguen solos. Y, así, nadie en tu entorno crecerá. Mientras que con el ego amarrado vivirás despierto, consciente de que lo que parece la realidad puede ser una trampa de nuestra estructura cognitiva, que nos hace ser reactivos, y usar automatismos que no nos sirven para nada; peor aún, nos sirven para rumiar conflictos y sufrir. ¿Vas a seguir imponiendo o vas a vivir con autenticidad? Tú decides.

 

mouse-trap-2846147_1920

Acerca del autor de la noticia

RevistaVértigo

RevistaVértigo

Contar historias
Vértigo es un sueño puesto en acción. Es una obsesión por lo importante; ya sabes: si te han disparado una flecha, pide ayuda urgente, no te preocupes por conocer el color del arco...
Vértigo va a contar historias. En papel y por supuesto aquí, en internet. Con sencillez, con rigor, y con tu participación, lector. Vértigo quiere ser una revista ajena a la actualidad local: ni los sucesos, ni la política son nuestra referencia. Somos una publicación que mira al mundo. Somos humildes, imperfectos y empezamos en Móstoles y Arroyomolinos. Ah, y queremos crecer.

Envía un comentario