El enemigo de tu enemigo no es necesariamente tu amigo

En el amor y en la guerra, en la política y en la vida, recuerda: el enemigo de tu enemigo no es necesariamente tu amigo. Es un equívoco muy común en la política, más en estos tiempos en que escasean los partidos con mayorías absolutas en las Corporaciones locales y que las alianzas para siempre durante unas semanas.

“Antiguos amigos o partidario de tu adversario que están desencantados o directamente enfadados. Quizás incluso tengan una queja justa, pero la mayor parte de las veces su odio es apasionado, nubla su pensamiento, los anima a proporcionar muchos hechos que pueden estar lejos de la verdad”, advierte Joseph Napolitan, en su 100 cosas que he aprendido en 30 años de trabajo como asesor de campañas electorales.

En consecuencia, aconseja “prudencia” con los amigos de los contrincantes, “en especial si son gente cercana a ellos”. Porque, si se investiga de cerca, “se llega a la conclusión de que pronto pueden convertirse también en enemigos tuyos”. Atención a los individuos, avisa.

En el sur de Madrid solo en Fuenlabrada el alcalde cuenta con mayoría absoluta de concejales de su partido. En Móstoles, Alcorcón, Getafe, Arroyomolinos, Villaviciosa… incluso la política nacional, con sus pinzas sorprendentes y sus vaivenes, puede generar nuevos amigos, y enemigos muy íntimos.

“Aprende de los errores ajenos. No vivirás lo suficiente para cometerlos todos”, dijo Eleanor Roosevelt, más activista que primera dama.

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