El fin del mundo

El otro di vi empezar el ¿Informativo? del mediodía de Telecinco: Imágenes del secuestro de una niña y la detención de un pederasta, la desaparición de una joven que había conocido a un hombre por internet, imágenes del asesino de Diana Quer, tan calculadamente apocado… ¿Para llevarnos a? Al miedo, a la indignación, al que-no-me-toque-a-mí e incluso al qué-vamos-a-hacer. Como escuchaba hoy en Watchmen, la serie televisiva: “¿De qué habláis, que tardáis tanto? De nada, solo del fin del mundo”.  

Le decía por whatsapp ayer a alguien que valoro: Todas las personas tienen una debilidad. Puede ser

a) una inseguridad,

b) una emoción,

c) una necesidad incontrolable

o d) un pequeño placer secreto.

Ahora pienso en que también las sociedades tienen una debilidad, un agujero en la armadura, o mil, por el que otros nos utilizan y nos manejan: por ejemplo, para que hablemos de lo que ellos quieren.

La emoción es el Miedo (con ira y un poquito de euforia). Dicen “¡crisis!” y se pone a temblar hasta el más manirroto y el más blindado. Dicen “¡injusto!” y tiemblan los veredictos.

El pequeño placer secreto podría ser el Ocio: total, como el mundo se va a acabar, vete de puente a miles de kilómetros, cómprate otro coche, cambia de móvil. La necesidad incontrolable podría ser la de Tener Razón; “camarero, sírvenos otra de convicciones”, y luego confundimos lo que deseamos con pálpitos…

Y ¿la inseguridad? Quizás la Falta de Rumbo: no sabemos ni lo que somos, ni adónde vamos… y otros nos cuentan de dónde venimos (y no coinciden).

Quizás haya que cambiar el paradigma: quitarnos las gafas de realidad y ponernos unas de cómic. Cualquier día alguien finge una invasión alienígena para mantenernos unidos y garantizar la paz mundial, o una guerra nuclear, como en Watchmen. ¿Os extraña que triunfe entre nosotros una serie como Chernobyl?

Domingos apocalípticos. Lunes de… debilidad. Martes de… Ni me acuerdo.

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