El peligro de humanizar a tu perro

Ansiedad por separación, lloros, destrozos en casa, desobediencia… Llevar a nuestro perro en brazos o en un carrito de bebé (en lugar de caminando por la calle), disfrazarle, teñirle el pelo, pintarle las uñas o tratarlo como si fuera un niño son prácticas poco beneficiosas para él que pueden desembocar en diversos trastornos que deben ser corregidos a tiempo. “Si amas a tu peludo, respeta su naturaleza”, nos recuerdan Sol y Vanessa, de Juego de Perros.

Todos los que amamos a los perros, y a los animales en general, cuando decidimos compartir nuestra vida con uno, le tomamos como un miembro más de la familia. En ocasiones podemos llegar a sobreexcedernos en cariño hasta tal punto que le «humanizamos». Esto no beneficia en nada a nuestro perro y puede llegar a considerarse incluso maltrato animal.

Por supuesto no es un daño que se le haga conscientemente, sino que se debe a lo mucho que queremos a nuestros compañeros de cuatro patas, pero a la vez poseemos una gran desinformación de cómo hacerles felices.Humanizar, o antropomorfizar a nuestro can, no es más que atribuirle características y cualidades humanas que no le corresponden.

Significa comportarnos con él como si fuera una persona. En definitiva, quitarle su identidad de perro, lo que luego traerá grandes consecuencias negativas y efectos secundarios, tanto en la salud física y emocional del animal como en nuestra convivencia con él.

Llevar a nuestro perro en brazos o en un carrito de bebé (en lugar de caminando por la calle), disfrazarle, teñirle el pelo, pintarle las uñas o tratarlo como si fuera un niño son prácticas poco beneficiosas para él que pueden desembocar en diversos trastornos que deben ser corregidos a tiempo. De no ser así corremos el riesgo de crear perros inseguros, miedosos, con estrés, ansiedad y frustración.

Al no tener identidad pierden el control y es cuando aparecen los problemas de conducta como la ansiedad por separación, los lloros, los destrozos en casa y la desobediencia. Se vuelven perros desequilibrados mentalmente y esto no les va a permitir poder ser perros felices.

Es fácil darse cuenta si un can está humanizado porque normalmente no respeta las normas del hogar, es desobediente y en algunas ocasiones agresivo. En perros más sumisos es común verles esconderse, temblar de miedo y orinar por la casa.

En ocasiones humanizamos a nuestro perro debido a que somos nosotros los que tenemos carencias emocionales. Y esa carencia queremos llenarla con el amor de nuestro animal. No nos damos cuenta que éste tiene unas necesidades distintas a las de una persona, pues son una especie diferente a la nuestra. Esto no significa que no le des cariño a tu perro, ni mucho menos, solo que en los momentos adecuados.

Si quieres que sea un perro sano y feliz proporciónale ejercicio, educación, buena alimentación, cuidados veterinarios e higiénicos y por supuesto cariño. Y sobre todo permítele ser perro, es decir, deja que explore el mundo, que use su nariz, que socialice y conozca a otros perros y otras personas.

Resumiendo, humanizar a nuestro perro es cruel para él. Si amas a tu peludo respeta su naturaleza.

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