El próximo Gran Hermano: de Expertos y Catastrofistas

Cuando quiero saber por dónde no debo ir, le pregunto a un experto. ¡Cuánto se equivocan! Y cuanto más famoso es el experto y más seguro se muestra… menos acierta. Urge un Gran Hermano de Expertos en la cadena alegre: que graben en vídeo sus predicciones antes de entrar, y que el Súper se las muestre 3 meses después y podamos ver sus caras al no reconocerse. Como mi padre: “¿Yo dije eso? No creo…”. Por cierto, hay dinero siempre para los catastrofistas: las amenazas potenciales generan emoción, polémica. Y el escepticismo… aburre.

Una investigación dirigida por Philip Tetlock recogió durante 20 años predicciones de 284 expertos con alto nivel de educación, como recuerdan en este blog en Rankia. Abordaron 82.361 predicciones sobre el futuro. Resultados: los expertos pronostican fatalmente. En el corto plazo y en el largo. Las cosas que daban por seguras no ocurrían. Y las que decían que no podían pasar terminaban ocurriendo.

Los que más se dan de bruces con los especialistas en una sola materia. Los generalistas se equivocan algo menos. En 2011 una agencia de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos generó una competición para que cinco equipos hicieran predicciones. Tetlock participó con el Proyecto Buen Juicio: entre voluntarios brillantes y de intereses amplios, seleccionó a los que tenían mejores cualidades a priori y menores desviaciones en la percepción. Los llamaron “superpredictores”. Con ese equipo dejaron en evidencia a los expertos ajenos. ¿Conclusiones? Los expertos dicen saber más de lo que saben sobre el futuro. Y, peor aún, se resisten a cambiar de opinión frente a las pruebas. Lo suyo es dogma, y hay que admitir que van hasta el final. Con un poco de suerte ya estarán retirados cuando se llegue al año que predecían. Tienen más conocimientos y eso contribuyen a cerrarles la mente.

Para mejorar la precisión, los pronósticos deben ser conservadores, apunta el profesor de la Universidad de Pennsylvania J. Scott Armstrong. La predicciones salvajes venden pero no se van a cumplir. Por ejemplo la hecatombe con respecto al clima. Por más opiniones que haya a favor. Como recuerdan en el blog: “Las opiniones de los expertos no constituyen ciencia. Solo la evidencia constituye ciencia”. Da igual lo que crea el tropel de científicos.

Si no hay evidencia empírica, no hay nada. “Y a lo largo de la historia de la ciencia la mayoría de los científicos ha estado siempre equivocada. Lo estaban cuando creían que la Tierra era el centro del universo, que el diluvio universal explicaba los fósiles marinos de las montañas. Estaban equivocados cuando ignoraron durante décadas las advertencias de Ignaz Semmelweis de que los médicos debían lavarse las manos antes de atender a los pacientes (…), lo estaban cuando nos dijeron que las grasas y no los hidratos de carbono eran malas para la salud”.

Pese a las evidencias de que los científicos se han confundido en el pasado, volvemos a confiar, como en ese amigo olvidadizo que sabemos que nos la jugará de nuevo. “En el futuro, sabrán que el conocimiento científico actual es inadecuado”.

¿Y las opiniones en contra? Se silencian, se insultan o se purgan, directamente. Pasó con las crisis económica de finales de 2007.

GH de Expertos en una Sola Materia, ya. Es el toque intelectual que le falta a la cadena de Vasile, ahora que Jorgejavier está de baja.

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