España machista y acomplejada: las mujeres siguen siendo las cuidadoras

“…Es que soy yo el que tengo reducción de jornada. Aspiro a vivir de mi mujer”, satiriza un padre joven en una conversación de puerta de cole, como si no estuviera seguro de que hace bien. Mucho siglo XXI y mucha igualdad sobre el papel, pero España es un país machista (y esto lo escribe un hombre) y acomplejado.

Un dato: en la mayoría de empresas se considera “natural” que sea la mujer la que pida la reducción de jornada tras la maternidad. Y los empleados abrazan esa creencia, pese a su derecho a hacer lo contrario. Resultado: solo un 3 por ciento de padres pide acortar la jornada.

Desde el Observatorio Social de la Caixa, cuatro expertos de la Complutense (Fernández-Cornejo, Belope-Nguema, Escot y Pozo-García) apuntan a la “falta de sensibilidad” en las empresas, como barrera capital. El padre tiene el mismo derecho que la madre, tras el nacimiento de un hijo, pero “percibe” que está limitado para pedir la reducción.

Consecuencia: que el 37,7 por ciento de ellas pide que se acorte la jornada para encajar niños y profesión en la vida, y solo el 4 por ciento de ellos lo hace. Ellas piden trabajar a tiempo parcial, jornada más corta, flexibilidad horaria o cambio de turno. ¿Y ellos? Pues miran al infinito o carraspean cuando sale la cuestión, mayoritariamente.

La Encuesta de Población Activa del año pasado por estas fechas dice que las mujeres cuidadoras “de niños o adultos enfermos, de mayores o de personas con alguna discapacidad” cuadruplican a los hombres que hacen lo mismo.

Con todo, hay hombres que reducen su jornada para cuidar y conciliar. Influyen factores individuales: “Tienen un nivel de educación alto, una situación laboral estable, pareja con empleo a tiempo completo, apoyo del entorno familiar y los amigos, y unas actitudes de género igualitarias”.

Pesa el entorno de trabajo: “Trabajar en una empresa familiarmente responsable, apoyo de la empresa a los varones que quieren conciliar, y ejemplaridad en directivos que usan los permisos de paternidad”.

Y los factores políticos y sociales también influyen: “Apoyo de las políticas públicas, permisos de paternidad más extensos, apoyo de los medios de comunicación, cambio en las normas sociales de género y situación favorable de la economía y el mercado laboral”.

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