Fallece Eulogio Martínez, un hombre sencillo y pionero (Colegios Alkor y Villalkor)

“Hay que arriesgar siempre en la vida, sin hacer daño a nadie y mirando a los ojos de las personas. Y, si nos equivocamos, pues no pasa nada. Hay que ser humilde, lanzarte, hablar con la gente, recibir el testimonio de lo que hacen y lo que dicen y coger ideas. Lo importante del tropiezo no es caer, sino levantarte y mirar hacia delante; al tropezar valoras más estar de pie; ah y siempre ir 3, 4 o 5 metros por delante de los demás…”. Ha fallecido a los 61 años Eulogio Martínez, presidente de Prosciencia, o sea los Colegios Alkor y Villalkor. Este extracto de la conversación que tuvimos para Vértigo da la medida de lo que fue un hombre sencillo y pionero.

Hay personas con las que te cruzas dos veces en la vida y te dejan huella. De Eulogio no olvidaré cómo hablaba de sus raíces. “Nací en un pueblo de Cuenca, en una familia de agricultores: mi padre trabajaba el campo y mi madre ayudaba. Tengo una hermana y un hermano y recuerdo que a mí el campo nunca me gustó. Mi padre me dijo que tenía dos caminos: el campo o estudiar; y me inculcó las ganas de trabajar y ser responsable”. Tenía unos principios claros, esas reglas claras con las que conducirse en la vida: “Estudié Filosofía, di clase pocos años y después me dediqué a la gestión. En un lado u otro lo importante es formar a las personas, introducir conocimientos y valores: haciendo buenas personas haremos una sociedad más justa y más habitable. Que la vida consiste en ser feliz y hacer feliz a los demás; es un placer tener vocación para educar a los hombres y mujeres que harán una sociedad más justa, solidaria y crítica, en la que podamos estar todos mejor”.

En aquella charla serena le pedí tres momentos claves de su vida. “Pues yo citaría mi entrada en el seminario, con 11 años. Aprendí disciplina, formación dura y a arreglármelas solo, sin mi familia, que estaba en un pueblo de Cuenca. El segundo sería en el año 1983: con 24 años de edad fui el diputado provincial más joven de toda España. Y el tercer momento que elijo es cuando entré en la cooperativa en el año 87 y cómo con la experiencia de la trayectoria anterior pude salir adelante, comprar el colegio y hacerlo grande, el Alkor, sin un duro; pedí dinero a los amigos más cercanos, mi padre vino a avalar…”. Y luego Villalkor. Un gran legado.

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