Fase 0, comerciantes: “Mejor de lo que esperaba”, “Hay mucha tristeza y miedo”…

Apenas un 20 por ciento de los comercios pequeños ha abierto en el primer día de la Fase 0 de salida del confinamiento. “Mejor de lo que esperaba”, dice Carmen, peluquera. “Hay mucha tristeza y miedo”, cuenta Susana, librera. Móstoles. Fase 0, día 1, comerciantes.

—La gente bien, con mucho miedo, pero bien. Todo el mundo poniéndolo fácil. Nadie ha puesto pegas por los retrasos —celebra Carmen, de Peluquería Cruz (Móstoles) en referencia a la espera inevitable porque la nueva normativa por la covid-19 solo permite tener en el local a una clienta por trabajadora.

—Estaba preocupadilla, por cómo acogería la gente todas las medidas de desinfección, las precauciones, pero todo es necesario, que estamos muy cerca de la clienta. Pensé que me iba a agobiar más con la mascarilla y la pantalla protectora.

Carmen ha estado desde las 8.00 sin parar. Y eso que tuvo algunas anulaciones de citas pedidas desde hace tiempo.
—Tengo clientas que son mayores, que cogieron cita en seguida y que han anulado; seguro que sus hijas les han regañado, que todavía es pronto y lo entiendo —dice Carmen, que dejó todo preparado para la desinfección interior y exterior, y ha agradecido ver pasar a operarios del Ayuntamiento desinfectando también.

En el plano económico, no es el mejor momento.
—Mi pareja y yo somos autónomos y nos quedamos sin nada. Hemos tirado de los ahorrillos, he pedido un crédito ICO y tengo que agradecer al propietario del local que no me ha cobrado los 800 euros del alquiler de abril.

“Tres clientas se han echado a llorar”
Susana, de la papelería librería El Gnomo Sabio (Móstoles), ha detectado “mucha tristeza y miedo” en este primer día de la Fase 0 de vuelta a la “normalidad”.
—Tres clientas se han echado a llorar, por el agobio, por el miedo que tiene sobre todo la gente mayor. De hecho, voy a seguir haciendo entregas a domicilio de material como en las semanas anteriores de confinamiento— dice.

A Susana, cumplidora y serena, le sorprenden algunas normas de este nuevo tiempo.
—Dicen que tengo que proteger la mercancía, que no la toquen los clientes. Es absurdo. Cómo la voy a vender. Yo hago que vayan entrando de uno en uno, o dos al máximo, que guarden las distancias y, bueno, que no toquen la mercancía—dice—. Los peluches es de sentido común que no se puede tocar. Pero el resto… A otra librera le han dicho que no se puede acceder al material del escaparate. Entonces ¿qué hago? Si quito el escaparate, cierro la tienda. Si la mercancía no entra por los ojos…

Bares. Ni un 3 por ciento de aperturas, según la Asociación de Trabajadores Autónomos.

—Tengo dos amigas que tienen una cafetería. Han tenido que hacer un ERTE. Para abrir 2 mesas en la terraza, no abrimos, me han dicho. Esperarán a poder abrir más. No van a tener una cocinera y una camarera para atender dos mesas. Si esto dura mucho, de hecho, tendrán que cerrar… —relata Susana.

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