Fase 1, mundo raro: Lunes de reencuentros en la Comunidad de Madrid

En una película mediocre y famosísima de crímenes, una detective del FBI cuenta que los corderos chillan como niños cuando los van a matar. Lo paradójico es que si alguien les abre la puerta para que escapen del cercado, ellos se mantienen ahí, juntos, sin moverse…

En este mundo de confinamiento y estadísticas de mortalidad diarias, cada cual elige qué hacer cuando nos van abriendo las puertas del cercado. Fase 1, en la Comunidad de Madrid: permitidas reuniones de hasta 10 personas.

—¡Ya hemos pasado! —celebra la abuela, el primer paso de salida del confinamiento—. ¿Vendréis el lunes, verdad? Tenemos muchas ganas de ver a los niños.

En la casas particulares y en las terrazas de los bares, el próximo lunes será de reencuentros. Abuelos que llevan dos meses largos sin ver a los nietos. A ver quién los detiene.
—Si no venís, vamos nosotros, aviso…

Los niños irán con los patines flamantes que les han comprado los abuelos por internet. En uno de los casos la recogida la hizo el padre, en una gran tienda de juguetes de Alcorcón. Debiuñi de ser desolador ver los 4.000 metros de nave con todas las zonas acordonadas salvo los pasillos, para habilitar los 400 metros cuadrados permitidos como tope.

—Si quiere algo, nos lo pide y nosotros lo cogemos —le explicaron al hombre, tras tomarle la temperatura a la entrada.

En el aparcamiento cuatro coches y un calor que pondrá patas arriba los horarios de la desescalada, al menos con los niños. Las terrazas de los bares también harán lo suyo:

—Podrás venir con los niños fuera del horario de 12 a 19 —dice una hostelera—. Igual que sales a comprar a la hora que quieres, bastará con que digas que vas a una terraza o que vas a ver un familiar.

Esta mañana corriendo por el campo, escuché a un mayor decir:

—Ya me gustaría a mí estar en el lugar de ellos —decía un jubilado a otro jubilado. Los dos hombres delante y las dos mujeres detrás, repartidos por conversaciones, supongo. Quise entender que el hombre se refería a los jóvenes, que ya querría estar él en el lugar de los jóvenes para… ¿poder echarle bemoles a la vida?

Tiene guasa que digan estas cosas quienes, en este tiempo de ertes y sustos, lo único que tendría que hacer es quedarse en casa.

Lunes de reencuentros.

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