Futuro: Si hubiera más poderosos en silla de ruedas…

Lenín Moreno, presidente de Ecuador, es la única persona en silla de ruedas que gobierna un país en el mundo. A nadie le extraña que Ecuador sea un país muy activo en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. ¿Y en España? ¿Puede un diputado en silla de ruedas subir a la tribuna de oradores del Congreso? Móstoles acaba de aprobar un Sello de Accesibilidad para distinguir a los comercios en que pueden entrar las personas en silla de ruedas. Contra la dictadura del bordillo y las puertas estrechas. En Toronto, en una ciudad futurista a punto, habrá “bordillos dinámicos”.

En la ciudad que está construyendo en Toronto Sidewalk Labs (compañía de Alphabet, o sea Google) las calles serán planas, con solo un nivel de altura y los bordillos aparecerán y desaparecerán en horas y jornadas concretas para hacer cambios de tamaño de carriles, aceras y aparcamientos según las horas. Con luces integradas en el suelo en lugar de la pintura estática de siempre.
—Primero la gente— dicen.

En Móstoles la Corporación al completo se ha puesto de acuerdo para impulsar un Sello de Accesibilidad que reconozca públicamente a los establecimientos comerciales que piensen en las personas en sillas de ruedas. Porque todavía hoy en la mayoría de ciudades la gente con una discapacidad física no puede entrar a los comercios que desea: por los bordillos y las puertas estrechas y los baños sin adaptar. Pero si incluso pueden verse nuevos establecimientos con el rebaje justo para cumplir y el resto en bordillo.

Moncloa, la escalinata, recepciones…

¿Qué pasaría si el presidente del Gobierno de España fuera tuviera que usar silla de ruedas? Adiós escalones en la Moncloa. Más recepciones sentados. Las dos cámaras del Parlamento se repensarían para que las personas en silla de ruedas no solo entraran sino que se sintieran igual que los demás.

Porque la cosa no va de que te pongan abajo, fuera de las bancadas, como hemos visto a Echenique, de Podemos, en su silla. O que puedas pasar al cine y que te condenen a la primera fila frente a una pantallota, como me contaba el otro día el presidente de Adisfim, Juan Carlos Arias. De hecho, me dijo que hay sillas cuyo respaldo se echa hacia atrás para que las personas puedan mirar hacia arriba sin lesionarse el cuello, por ejemplo en el cine.

Termino con Lenín Moreno, el presidente de Ecuador.
—Estar en una silla de ruedas hace ver hacia abajo— dice con el humor que le ayudó a soportar los dolores de la paraplejia por el intento de robo que sufrió en los años 90.
—Eso es lo que aprendí: que hay otra vida, otra existencia, otros seres humanos que necesitan mucho de nosotros”—.

¿Hace falta que los poderosos estén en silla de ruedas para dar ejemplo en derechos que de otro modo quedan rezagados? Que los de arriba miren hacia abajo, quizás esa sea la cuestión

Lenín Moreno habla con pasión. En los buenos y los malos momentos. Y usa el humor. Las autoridades estadounidenses lo consideraban un simple gregario en la carrera presidencial, en 2006: “Es un conferenciante motivacional y promotor de terapia de la risa para las personas con discapacidad”, decían.

Un dato: Ecuador gastaba menos de un millón de dólares en favorecer la igualdad de las personas con discapacidad física. Hoy destina más de 200 millones cada año.

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