Historias de perros para recordar: Turco

A Turco, un perro labrador, lo abandonaron un día en Tarifa. El humano que lo traicionó se atrevió incluso a hacerle un tajo en el cuello para sacarle el microchip, para no ser rastreado. Tras unos días vagando acabó en un campo de maniobras militares. Allí lo encontraron unos soldados, en condiciones lamentables, con la herida abierta en el cuello y las consecuencias de un pedruscazo. A Turco se le había olvidado hasta ladrar.

Cuando lo vio una joven militar quedó prendada y se lo llevó a casa. Allí Turco se recuperó y, con el tiempo y el azar, un día se cruzó en la vida de un bombero del grupo de especialistas en rescates de la Junta de Castilla y León (la militar era vallisoletana). Al ver las facultades del animal, el bombero le propuso a la acogedora reclutarlo como perro de rescate. Así sería.

Turco entrenó duro y por sus cualidades fue a Haití cuando la tragedia del terremoto. Con otro perro de rescate, de nombre Dopy, Turco trabajó 9 días en jornadas inacabables de más de 16 horas. Juntos rescataron a 18 personas, entre ellos un niño de 2 añitos que estaba entre los escombros abrazado a su abuelo muerto.

Turco, el labrador abandonado en Tarifa en 2008, pasó de abandonado a ser un héroe, pese a la saña de aquel “humano” que un día lo dejó en la estacada con el cuello abierto.

Nos trae esta historia Juego de Perros, un proyecto con el que Vanessa y Sol, terapeutas caninas, quieren “devolver a los perros un poco del amor que ellas reciben de estos animales”. La vía: el masaje terapéutico, que mejora su calidad de vida física y psicológica. “Queremos que los perros se sientan lo más felices posible con el mejor cuidado, amor y respeto”, insisten.

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