Hoy empieza todo

Año nuevo. Mes a estrenar.
Tienes todo por delante. Atrévete.

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Piensa en lo que quieres, en lugar de en lo que no quieres:

Reenfoca tus pensamientos: quiero ponerme en forma, en lugar de no quiero ser perezoso. O quiero aumentar mis ingresos en vez de no quiero pasar tantas apreturas.

Márcate objetivos que dependan de ti:

Es mejor que te propongas: Voy a escribir con regularidad, en lugar de Voy a ganar el Premio Planeta. O voy a salir a conocer gente, en lugar de voy a conseguir pareja.

Sé muy específico, con metas concretas se obtienen resultados concretos:

Voy a ir cuatro días por semana al gimnasio, en vez de dejarlo en un Voy a ir más al gimnasio. Sirve para que sea medible y verificable.

Con la medida apropiada:

Si nunca has escrito, será arriesgado proponerte escribir todos los días. Será torturador y propiciará abandono. La ambición desmedida no funciona. Tampoco quedarse eternamente en la zona de confort.

Una meta que te seduzca:

Si te propones bailar claqué y el baile te da igual, en cuanto surja algo más urgente, darás la espalda al baile. Necesitas una meta que te apasione. Y, si dudas, pregúntate:
¿Para qué quiero yo esta meta?

Recursos básicos:

Los externos y los internos. O sea, necesitas el tiempo, el dinero y la energía para tus propósitos, y por otro lado necesitas el estado emocional idóneo para poder conseguir los objetivos. Por un poner, si quieres conocer gente, tendrás que ser sociable.

Revisa el objetivo:

Con periodicidad conviene revisar cada meta. Pregúntate: ¿Estoy logrando el objetivo? ¿Sigo deseando la meta que me marqué? Así detectarás los obstáculos en el camino.

 

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