La intuición

Hubo un tiempo legendario en que las personas corrientes tuvieron acceso a toda la sabiduría de los dioses. Pero la ignoraron. Repetidamente. Así que un día los dioses, hartos del desprecio a ese regalo, decidieron esconder ese conocimiento preciado donde solo las personas más persistentes pudieran encontrarlo. Valoraron los dioses que si los humanos tenían que esforzarse para encontrar la sabiduría, como mínimo la utilizarían con prudencia.
Uno de los dioses sugirió esconder el conocimiento en la profundidad de la Tierra. “Noooo”, le afearon. “Muchos podrían cavar y encontrarlo con facilidad”. “Pongamos la sabiduría en el más profundo de los océanos”, propuso otro de los dioses, y también recibió el rechazo general. Se maliciaban que algún día las personas aprenderían a llegar a lo más profundo del mar y les sería fácil encontrar la sabiduría, y se trataba de darles un escarmiento. “¿Y el pico más alto de las montañas?”; tampoco, porque los humanos eran capaces de escalar.
Entonces uno de los dioses más sabios espetó: “Escondamos la sabiduría en lo más íntimo de las personas mismas. Jamás se les ocurrirá buscar allí”. Así lo hicieron. Y así continúa. Lo llaman… intuición. Homenajeamos a la intuición en este número de Vértigo con el que cumplimos 2 años. Gracias por leernos, guardarnos, pasarnos de mano en mano…

Daniel Martín,
coach y editor de Vértigo

 

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