La teoría de la aldea

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Los antropólogos dicen que tenemos un número limitado de relaciones personales importantes y estimulantes. La pauta habitual es tener dos amigos importantes durante la infancia, dos amistades adultas significativas y dos médicos. Te enamoras una sola vez, tienes dos parejas sexuales que eclipsan a las demás y hay un miembro de la familia al que quieres más que al resto. Da igual donde vivas, tu nivel de refinamiento y tu cultura: la cantidad de relaciones personales significativas es limitada y extraordinariamente parecida.
En antropología se conoce como la teoría de la aldea; en las aldeas africanas las relaciones se establecen dentro de unos cientos de metros cuadrados y se generan en un periodo breve. Para quienes estamos fuera de África el espacio puede ser el mundo entero y el periodo la vida completa, pero el caso es que las relaciones se forjan en nuestra aldea “mental”.
Lo cuenta Richard Koch en “El Principio 80/20” y me ha parecido significativo traerlo a Vértigo por si te puede servir para pensar y explicarte este verano (el periodo estival es el tiempo idóneo para hacer propósitos distintos y no el año nuevo). Los antropólogos llegan a decir que, si alguien tiene demasiadas experiencias muy pronto, se le agotará su capacidad de establecer amistades íntimas. Puede que esto explique la superficialidad de algunas personas: por su profesión o circunstancias han tratado con muchísimas personas, que han ocupado su aldea mental y ya no hay sitio para más. Algunos experimentos legendarios evidencian por qué a personas que tuvieron una juventud de prostitución, delincuencia y vida al filo les es imposible experimentar relaciones íntimas más adelante, en un entorno distinto, y con todo para rehacer la vida.
Una pequeña parte de las relaciones, como el 20 por ciento, se lleva el 80 por ciento del valor emocional. “Ocupa los espacios emocionales con mucho cuidado y no te apresures”.

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