Libertad para elegir: también para los deportistas de élite

Al hilo de la muerte televisada de Blanca Fernández Ochoa, se ha puesto el foco en la vida de los deportistas después de sus años felices de triunfos y olas. Suicidas, arruinados, sin identidad… ¡y tan jóvenes! Como si de pronto fuera un problema tener 40 años de vida por delante. En lugar de quitarles las ganas a nuestros niños y jóvenes de ser lo que deseen (incluido deportistas de élite), quiero hoy reivindicar un don de nacimiento que tenemos to-dos y que es muy poco apreciado: la libertad para elegir.

La mayoría cree que la genética y el entorno y las circunstancias mandan. Tienen gran influencia pero no mandan, como nos hace creer una sociedad de victimismo, culpa y pensamiento en masa. Pero si casi hemos convertido en cuestión de Estado qué hacer con los campeones cuando se retiran… ¿Y si lo pensaran ellos y sus representantes mientras están aún en activo? Quienes lo hacen tienen una segunda vida y una tercera donde se realizan como no conseguían delante de los focos. Pero ahí no hay épica parda.

La libertad de elegir, decía. Todos tenemos la capacidad de dirigir nuestra propia vida. Tú, que lees estas líneas, eres producto de lo que has ido eligiendo en tu vida. El pasado, el presente y el trato de los demás influyen pero no nos determinan. Stephen R. Covey recuerda en El 8º hábito aquella vez que leyó estas frases en un libro por azar:

“Entre estímulo y respuesta hay un espacio.
En ese espacio reside nuestra libertad y nuestra facultad para elegir la respuesta.
En esas elecciones residen nuestro crecimiento y nuestra libertad”.

Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio para la libertad de elegir. Puede ser muy grande si has crecido en un entorno de amor y apoyo. Puede ser liliputiense sin has tenido influencias genéticas, de ambiente y de entorno desfavorables. Pero conocerás ejemplos de personas con un espacio gigantesco para elegir y que han elegido derrumbarse. Y otros que a partir de una gatera encontraron una vida plena. Po-si-bi-li-da-des. No importa lo que hayamos vivido, lo que estemos sufriendo o lo que pueda venir: hay un espacio entre las cosas y nuestra reacción a ellas. Entre la vida y lo que respondemos.

Jesús Rollán, mítico portero de waterpolo, eligió no seguir. Lo mismo que los ciclistas Luis Ocaña y Chava Jiménez. Y el mediofondista Teófilo Benito y el boxeador Urtain, que siempre sale tras la muerte violenta de un deportista. Él decidió que le recordaran por tirarse por el balcón además de por sus triunfos en el ring, donde fue extraordinario. El gran ciclista Bahamontes, que no tuvo precisamente una infancia fácil, eligió promocionar el ciclismo en su ciudad, ayudar a los jóvenes, tener una vida tranquila. Una vida tranquila no vende.

Nosotros decidimos cómo responder a lo que nos pasa, por duro que sea. Nadie dijo que la vida fuera un paseo, por milmillonario y de aplausos que se te ponga durante unos años.

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