¡Los votantes queremos seres humanos!

No se han enterado aún los políticos: los votantes queremos seres humanos, no políticos vestidos de políticos diciendo cosas de políticos. Hay un porcentaje que vota de forma irreflexiva, impulsiva, sin pensar, con las tripas -y las llama convicciones. Vale. Pero para los asuntos colectivos, ay, el impulso no funciona igual de bien. Ahí está el sistema cerebral que piensa, al que se conquista con sensatez y reflexión.

Dicen que en el año 2022 consumiremos más noticias falsas que verdaderas. Los que más se quejarán son esos que tienen perfiles falsos en las redes sociales con los que dan la barrila a los políticos que nos les gustan: pin, pan, pun. Deplorable. Urge responsabilidad individual, un-rumor-no-es-noticia, y responsabilidad de los medios serios, las redacciones con oficio, esos profesionales que verifican y que tienen en la cabecera de su portátil palabras como verdad, rigor, independencia.

Por culpa de los votantes irreflexivos («me gusta, lo voto») y los equidistantes (“todos los políticos son iguales”, pues no), muchos políticos se han olvidado de que un votante que se respeta a sí mismo necesita tiempo, atención muy focalizada (no todo importa) y algo de intensidad. Las emociones son cruciales para generar una opinión favorable hasta del candidato que hace tres semanas te parecía intragable.

Estamos en una campaña continua. Y la victoria a medio plazo se la apuntará quien dé a más número de votantes razones para hacer lo que hacen. Me recuerda a aquel experimento mencionado por Kahnemann. El de los porqués. Las peticiones razonadas tiene mayor efecto. “¿Puedes dejarme pasar?; es que tengo mucha prisa: 94 por ciento de respuestas positivas”. “Tengo mucha prisa, ¿puedes dejarme pasar? 60 por ciento de respuestas positivas”. La clave: el “es que”, el “porque”, la razón para hacer algo. Ese porqué que los niños saben inconscientemente que influencia a los adultos. «Porque sí», te sueltan. Venga: «Vótame, porque te voy a dar trabajo». Mucho más influente que el típico «Te voy a dar trabajo. Vótame». En fin…

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