«¿Me moriré pronto?»

“¿Me moriré pronto? ¿A cuántos habré podido infectar? ¿Qué dirán mi familia, mis amigos, en el trabajo? ¡Me sentí la peor persona! Esa sensación duró muchos días”. Julián tenía todos estos interrogantes después de hacerse la prueba del VIH. “Los 20 minutos de espera fueron eternos. Me llamaron y una persona junto al sanitario me informó: es usted seropositivo”.

Ha pasado más de un año y aún no se lo ha contado a la familia ni a los amigos. Hoy es el Día Internacional del Sida VIH, una enfermedad que ya no es portada diaria como en los ochenta y noventa, pero que sigue siendo un estigma para quienes lo padecen.

Julián ha compartido su historia en GTT, Grupos de Trabajo sobre Tratamientos del VIH. Con la medicación tiene el virus a un nivel “indetectable” y hace una vida normal. Por cierto, con las precauciones profilácticas al nivel sexual y las sanguíneas obvias, ser seropositivo no quiere equivale a contagio. El virus se transmite por la sangre. Y no con los contactos cotidianos: besos, caricias, tos, estornudos, vasos, cubiertos, alimentos… No hay peligro en los lavabos, en las duchas, en los gimnasios, los colegios o en las piscinas. Ni se transmite por el sudor, ni la saliva, ni las lágrimas, ni por los insectos, pese a las leyendas.

Otro afectado, Fred, cuenta que es gay, que se contagió con su segunda pareja y que no puede hacer vida normal. “Solo un amigo y dos jefes en mi trabajo saben la situación; mi familia no lo sabe, ya que han sufrido mucho por temas de salud y económicos y no he querido darles más penas”. Fred dice que tiene 54 años y vive solo. “Quisiera ser feliz como todos, pero no puedo por el miedo”, lamenta.

Figuras públicas
“Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde. Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante”. A Jaime Gil de Biedma, autor de estos versos icónicos, se lo llevó por delante el virus del Sida en 1990 a los 61 años. Al nivel mundial el actor Rock Hudson fue la primera figura pública en contar que padecía la enfermedad, en 1985, y murió a los 3 meses.

Otro actor, Anthony Perkins, protatonista de Psycho, de Hitchcock, lo mantuvo en secreto por miedo a que no lo llamaran para más películas. Murió en 1992 y dejó está reflexión: “He aprendido más sobre el amor y la comprensión humana por la gente con la que me he encontrado en esta gran aventura en el mundo del sida, que en el competitivo mundo del cine”.

El escritor de ciencia ficción Isaac Asimov murió por un fallo coronario y renal por la infección del VIH. Lo contó su viuda, y desveló que contrajo el virus en una operación quirúrgica en 1982.

El mundo del deporte sufrió un colapso al saber que el jugador de la NBA Magic Johnson tenía el virus. El gentío pensaba que moriría pronto. Pero han pasado 28 años y sigue vivo y buscando financiación para la lucha contra el virus, y para suerte de los jóvenes a los que conciencia sobre el VIH.

La lista de celebridades es larga: el cantante Freddy Mercury, el bailarín Rudolf Nureyev, el fotógrafo Robert Mapplethorpe…

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