Menos miedos: “¡Yo no soy marinera, soy capitana!”

La creatividad empieza por juntar dos cosas que no suelen ir juntas: tener menos de lo justo y ser feliz; no contentar siempre a todo el mundo y que te quieran… En Móstoles se han atrevido a juntar arte y familia. Los domingos por la mañana. Es gratis y empiezan ya con “¡Yo no soy marinera, soy capitana!”. Habrá un barco de cartulina y los niños de 5 a 12 años podrán “intervenirlo” y soltar miedos, sacar fuerzas…

El programa se llama FamiliARTE y ofrece visitas-taller para difundir la cultura y el ocio entre padres e hijos. Empieza este domingo 2 de febrero, en el centro cultural Villa de Móstoles. Y se repetirá los días 16 y 23 con la exposición de dibujo y pintura “¡Yo no soy marinera, soy capitana!”, de Almudena Castillejo.

Tras el recorrido por la muestra habrá un taller para que cada familia vuelque sus inquietudes, fortalezas, aficiones y miedos en un barco de cartulina, con dibujos, collages y otros elementos creativos. Es gratis y está pensado para familias con niños de 5 a 12 años. La actividad será de las 11.00 a las 13.00 y hay que apuntarse por correo electrónico (dinamizacionexposiciones@mostoles.es) o llamando al teléfono 916 493 791. Apresúrate que admiten solo 8 grupos familiares por sesión.

La creatividad ayuda a cambiar muchas cosas que damos por supuestas y que no funcionan. El deporte, los divertimentos digitales y hasta no hacer nada está bien, pero el arte ayuda a que nuestros niños piensen por sí mismos, que crezcan con un radar propio antimanipulación, y tengan criterio para saber distinguir entre la verdad y las patrañas que les esperan.

Aquí otra muestra de creatividad, de una exposición reciente en Móstoles: este libro envasado como la carne del súper. No era expresamente para críos pero la disfrutamos todos… Había poesía y se podía tocar ¡con guantes!

Quizás incluso se atrevan a seguir durante mucho años la senda de Alicia en el País de las Maravillas
—¿podría decirme qué camino debo tomar?—.
—eso depende en gran medida de adónde quieras ir— dijo el gato.
—no me importa mucho— respondió Alicia.
—entonces no importa hacia dónde vayas.

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