Móstoles Misterioso y Lynch con mucho azúcar

El cineasta David Lynch fue durante 7 años a una cafetería llamada Bob’s, después de la hora punta del almuerzo. Siempre pedía un batido muy azucarado y espeso, primero. Y después cuatro, cinco o siete cafés, también con mucho azúcar. Y las ideas fluían. Busca tu Bob’s si lo necesitas, y después preséntate al I Certamen de Microrrelatos Móstoles Misterioso. Tienes de plazo hasta el 13 de octubre. El comienzo debe ser este: “Pero la sorpresa que me esperaba al llegar a Móstoles Central me inquietó aún más…”. Y después 150 palabras máximo, de tu cosecha, originales e inéditas. En juego, 1.000 euros para el ganador y 500 para el finalista. Las bases están en www.mostoles.es. En el jurado, miembros de las asociaciones Aguaviva, Jardín de Estrellas y Melpómene.

Si no encuentras tu Bob’s o el azúcar te confunde, prueba con la meditación trascendental. Lynch medita desde hace más de 30 años: 20 minutos por la mañana y 20 minutos al acabar el día. Y le dio para Mulholland Drive, Carretera Perdida y otras maravillas. O directamente túmbate como hacía Truman Capote, que escribía en posición horizontal o recostado en el sillón. Y espera a estrenarte para darle a las supersticiones: el gran Capote no permitía que hubiese más de 3 colillas de cigarro juntas en un cenicero, y sumaba constantemente números en la cabeza y, si el resultado le generaba superstición, pues actuaba en consecuencia. El sutil Capote decía que le reconfortaba obedecer esos conceptos primitivos.

Ponte a escribir, en fin, hasta que un día te preguntes qué hacen los españoles cuando no escriben… microrrelatos.

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