No desaproveches la vida: los centenarios te dan 5 pistas

¿Cáncer? Nooo, yo me cuido. ¿Accidente de tráfico? Nooo, yo es que soy prudente. ¿Crisis? Nooo, yo estoy preparado… El humano es el único espécimen que cree que las sorpresas fatales del azar siempre van a ser para otros. Y, confiado, deja escapar la vida sin enterarse, como si las prioridades las eligiera su peor enemigo. “No tengo tiempo para la familia”, “no tengo tiempo para comer bien”, “no tengo tiempo para los amigos”, “no tengo tiempo…”. Algunas personas de más de 100 años han contado las 5 cosas que ellos harían de otro modo, si volvieran a los 30, los 40, los 50, los 60…

1.- Resulta que los centenarios desearían haber sido más valientes para ser fieles a lo que querían, en lugar de vivir la vida que otros esperaban de ellos. O sea, que vivas tu vida y no la que otros esperan. El otro día escribí aquí algo en esa línea y la gente con su inercia pasó de puntillas. Peor para vosotros.

Tiene que ver con las expectativas puñeteras: nosotros esperamos algo de la vida, algo que en realidad la vida no nos ha prometido. Y el entorno y el mundo en general espera algo de nosotros que supuestamente prometimos: poder, dinero, éxito… Tú síguele diciendo a tus niños que tienen que prepararse para ganarse la vida. Se les escapará la vida viendo la manera de ganársela.

2.- A los de más de 100 años les gustaría no haber trabajado tanto a costa de la familia y la salud. Eso: cuando te cruzas con gente que ha sufrido una enfermedad grave y ha sobrevivido notas que le han cambiado las prioridades: “Quiero que mi madre no sufra, quiero pasar un año más con mis hijos”… y otras cosas ¿sencillas? Prueba, antes de enfermar.

3.- A la gente centenaria le gustaría haber tenido la valentía de expresar más sus sentimientos. Tocar, que te abracen, percibir lo que sientes y lo que sienten los demás.

4.- A las personas con más de 100 años les da pena no haber mantenido el contacto con sus amigos. No tener tiempo: la gran plaga.

Y 5. A los centenarios les gustaría haber sido más felices.

El motivador Emilio Duró, excesivo y sentimental, nos contó ayer en una entrega de premios de la aseguradora Premaat que la cosa va de lo que esperas de la vida y no de lo que te pasa en la vida.

Puedes ser feliz teniendo lo justo, si no esperas nada, y puedes ser muy infeliz teniendo incluso exageradamente de todo, si lo que esperas de la vida es otra cosa o, peor, si no sabes lo que quieres ni lo que esperas.

Felicidades por haber llegado hasta aquí. La mayoría no tiene tiempo. Prefieren seguir zombieando al ritmo que marca la orquesta del averno: poder, éxito, dinero…

No cuento más de lo que dijo Duró porque se empeñó en que la charla fuera privada. Así es él. Dejo aquí rodando lo último, porque tiene que ver con el sentido de esta revista, de Vértigo: “Hemos perdido la capacidad de pensar”.

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