“No hicimos nada malo pero, de alguna manera, perdimos”

Si piensas que dentro de 10 años te irá en la vida más o menos como ahora, no leas este artículo. Eres picadillo en potencia. Da igual que hoy estés en la cumbre, en la mierda o en esa inercia tranquimazin mayoritaria. Ahora bien, si no te resignas a entrar en el Valdemingómez de los inmovilistas, los llorones y los que no se recuperan de un éxito, dedícale 5 minutos. Vale también para políticos.

La frase del título es del último jefazo que tuvo Nokia antes de que Microsoft se zampara la compañía por una miseria. “No hicimos nada malo pero, de alguna manera, perdimos”, dijo Stephen Elop. Del liderazgo al desplome en 15 años. Mal, no sé, pero lo que no hicieron fue “lo que estaba bien”.

Se olvidaron de una palabra: relevancia. Se confiaron y dejaron de pensar en lo que años después sería relevante para las personas y para el mundo. El cambio social, ay. Les está pasando a los políticos. Antes las coaliciones duraban años: en Móstoles, por ejemplo, el PSOE e IU gobernaron juntos durante años, con sus altibajos y esas ganas de mear en grupo que les entraban a algunos concejales a la hora de no votar. Pero ahora las coaliciones duran meses. Y durarán menos si los políticos no se ponen a pensar en la relevancia de lo que hacen.
—¿Lo que hacemos será relevante para las personas dentro de 10 años?—.

El mundo se hace mayor

Es que es todo muy complejo, alegan. Como si la complejidad fuera algo malo. Los antropólogos dicen que cuando se pasa de la inmadurez a la inmadurez aumenta la complejidad. ¿Y si el mundo se estuviera haciendo mayor y no nos queremos enterar? En los 80 las coaliciones duraban varios mandatos; ahora las coaliciones pueden durar un año, y menos durarán en el futuro, si en la política se sigue pensando como antes. Ahí está Arroyomolinos, en el infarto. Pero le podría pasar a Alcorcón, Getafe, Leganés, Villaviciosa… Corre incluso peligro a medio plazo Fuenlabrada, porque confiados en su histórico pueden tender a pensar en que todo seguirá igual siempre. Sería un error. Ellos tienen la situación ideal para montar una oficina de anticipación estratégica. Lo harán antes otras. Las mujeres son valientes y tenemos un sur de alcaldesas.

Cambiar algunas reglas de juego

¿Y entonces con este ahora contigo y ahora sin ti? Pues los presupuestos se prorrogarán durante años, porque será imposible aprobar otros. Hasta que un apretón financiero haga que no se puedan pagar sueldos o ayudas sociales… y entonces bum. ¿Para qué esperar? Habrá que cambiar algunas reglas de juego. Pero para eso hay que pensar en el futuro y no en el presente, o peor aún, en cómo funcionaban las cosas en el pasado. Tirar ese ancla pequeño que usaban los barcos a vela cuando no había viento, para llegar adonde querían llegar. Lanzar el ancla hacia el futuro deseable y que sirva para llegar hacia él.

Nos hemos acostumbrado a pensar a corto plazo -algunos directamente embisten- y eso ya no sirve. No sirve para nadie. Nuestro mundo se está haciendo mayor. Y eso es bueno. El cambio es la nueva normalidad. Y la complejidad no es el enemigo. No hay que tenerle miedo. Olvídate de tu experiencia, por buena que sea. Hay veces en que saber mucho de algo hace que seas el último en enterarte de lo que pasa fuera de tu ámbito. Es la “incapacidad ilustrada”, tan equívoca.

Hacen falta pensadores de futuro. Tú mismo, si has llegado hasta aquí, puedes convertirte en uno. Urge anticiparse. Y dejarse de tanta queja y cháchara: “¡Que se pongan de acuerdo!”, claman algunos, con dirección a Arroyomolinos y su Gobierno en crisis. Las crisis son pasajeras. Si la política quiere tener futuro, deberá haber nuevas reglas: no harán falta los acuerdos que hacen falta ahora para que todo funcione. Pasará.

Los jubilados, a Singapur

Pedro Sánchez lo está haciendo de una forma admirable. Esa Foresight Unit que han montado en Moncloa para proyectar la España de los próximos 30 años generará un cambio de paradigma, salvo que alguien con decisión presupuestaria un día la mire con las típicas miras del pasado:
—¿Esto del Foresight es futuro, verdad? Interesante, sí, pero prescindible. ¿Qué hay de esos viajes a Singapur de los que me hablaste para los jubilados?—.

Y, hale, mis padres a Singapur, cuando el que aprovecharía el viaje soy yo.

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