No seas pavo: ve más allá de las apariencias

Al pavo, como a otros animales –incluso racionales-, le dan de comer todos los días. Cada vez que come, el pavo confirma una regla aparente: la vida consiste en que cada día te alimenten unos tíos majos. Pero un día al pavo le ocurrirá algo inesperado… Por ejemplo, en Navidad, o en el Día de Acción de Gracias. Si hubiera pavos reflexivos, tendrían que cambiar su creencia: los humanos que te alimentan amablemente quizá no sean tus amigos…

Con esta historia inspirada en Bertrand Russell invito a gobernantes y gobernados a reflexionar. Como dice Taleb, al pavo le habría ido bien saber que la misma mano que te da de comer quizás un día te retuerza el cuello. No te fíes del todo de lo acostumbrado, de lo que vives habitualmente. Los medios de comunicación y las redes te dan lo que quieres ver, leer, escuchar, hasta el límite que estás dispuesto a soportar, ni un paso más. Lo inesperado no lo ves. Desconfía. Elige. Ve más allá de la apariencia.

El del pavo es un batacazo del tipo humano: vamos adquiriendo seguridad y más seguridad cuando el riesgo es mayor. Lo que funciona en el pasado no tiene que funcionar para siempre. No seas pavo: asume que todo alguna vez deja de funcionar y que entonces lo aprendido resulta irrelevante o, peor, fatalmente engañoso.

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