“Papá, qué es lesbiana?”

En los últimos años se sabe si hay una niña pequeña en casa de padres y abuelos, con solo mirar al suelo del salón: las baldosas frente a la tele tienen un desgaste inusual, como de pisadas impetuosas. El Let it go! O ¡Sueltaló!, de la película Frozen, con esa pisada mágica, sonó en deuvedé, día sí y día también, en las casas con niños.

Este viernes se estrena Frozen 2. Elsa y Anna vuelven. Con una incógnita de pura mercadotecnia en estos tiempos de pacatería: ¿Será Elsa la primera princesa Disney lesbiana? Mi hija de 7 años me ha preguntado: “Papá, qué es lesbiana?”. Una mujer a la que le gustan las mujeres. “Ahh, y, entonces, si a mí me gusta Elsa, ¿entonces soy lesbiana?”. Buena pregunta para Disney, ¡que lo descongelen y responda!

Han pasado seis años entre Frozens. La segunda es “más oscura y madura”, según los críticos que la han podido ver en los Estados Unidos. Vuelven las princesas Elsa y Anna, con el bullebulle ¡adulto! de quienes pidieron la primera princesa Disney abiertamente lesbiana. “Dadle una novia a Elsa”, pidieron desde los colectivos de gais y lesbianas, que hicieron de Let it Go un himno.  

Los que ya han visto la película dicen que “no hay en Frozen II un romance explícito entre personas del mismo sexo”. Lo que sí hay es más otoño que nieve, y drama, que al cabo es tan homosexual como hetero. Confío en que a Disney no se le haya ido la mano con el drama, para evitar un final de domingo con los críos llorando de vuelta del cine. Habrá otra canción, Into the known”, veremos si tan celebrada con la precedente.

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