Para toda la vida

Dicen que hay una estirpe de personas que plantan árboles bajo los cuales se sientan otras personas. Gente auténtica. Pensaba en esto al ver a Moreno saludando a los invitados, tan seguro y tan humilde, en la presentación de su nueva marisquería, Moreno III, en Getafe. Y se emocionaba en un aparte su mujer, Montse, al recordar cuando conoció a “Jose”, a los 15 años. Él atendía la barra en una marisquería pequeña en la calle Cartaya en Móstoles, donde la madre preparaba el marisco y el padre se ocupaba de la cocina.

Han pasado 29 años, entre medias Moreno II -también en Móstoles-, y ahora este Moreno III en Getafe, esplendoroso, con 60 personas en plantilla, y espacio para 700 clientes. Abre el día 3 de diciembre. Id a conocerlo, las fotos se quedan cortas (c/ Islas Cíes, Getafe. Tel. reservas: 910790400).

Al ver a Moreno el viernes, ilusionado y pies en la tierra, pensé en una regla de Buffett: “A los que esperan les llegan las cosas buenas… cuando escogen el camino correcto”. Posiblemente este gran empresario del sur de Madrid suscribirá otro de los principios del oráculo de Omaha: “Invierte como los matrimonios católicos: para toda la vida. Si consideras una decisión de inversión como si no pudieras echarte atrás, te lo pensarás antes de lanzarte a la piscina. Investiga, discute, piensa a fondo. El para-toda-la-vida es lo que te hace ganar dinero”.

Como homenaje a los grandes empresarios como Moreno, y ánimo a los pequeños como yo mismo, hagamos algo de buffettología, tan práctica.

Regla número 1: nunca pierdas dinero.

Regla número 2: no te olvides nunca de la regla número 1.

Regla 4: No puedes hacer un buen trato con una mala persona: la gente íntegra tiende a funcionar bien; la otra tiende a lo contrario. No las confundas.

Regla 7: Es más fácil no meterse en problemas que salir de ellos. Para evitar problemas solo tienes que hacer lo correcto en el momento correcto. Para salid de ellos, necesitas mucho dinero y buenos abogado y, aun así, puedes acabar cumpliendo una larga condena.

Y, de remate, un brindis vital, a lo Benjamin Graham. Hagamos cada día “algo alocado, algo creativo y algo generoso”.

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