Peligro: Apuestas deportivas durante el recreo

Cada vez son más los menores que aprovechan el rato del recreo para ir a una casa de apuestas deportivas. Algunos no vuelven a clase. Si no les dejan entrar, le dan el dinero a adultos para que apuesten en su nombre. Otros juegan dinero con el móvil usando los dígitos del deneí de un adulto. No son conscientes de la ludopatía. Tampoco sus padres.

Con estos hechos y estadísticas que hablar de un 20 por ciento de menores adictos al juego, la policía local de Móstoles vigilará el entorno de los 24 centros de educación secundaria para evitar en lo posible esta peregrinación arriesgada de los menores. Es una de las novedades el Plan Integral de Seguridad en el Entorno Escolar que ha presentado el concejal de Transición Ecológica y Seguridad, Alejandro Martín, del PSOE.

Quienes luchan contra la adicción al juego advierten de esta puerta consentida a la ludopatía. Los estudiantes lo consideran un modo de relacionarse y hasta de presumir de hacer dinero fácil -menos cuando pierden-. En casa también pasa, con juegos como el Fornite. La asociación Azajer hizo público el caso de un crío de 10 años que se había gastado 250 euros de la tarjeta de débito de la madre comprando extras para el Fornite.

La Comunidad de Madrid decidió aumentar hasta los 9.000 euros la sanción por la presencia de menores en las salas de juego y locales de apuestas. Las autoridades pueden decretar el cierre de los locales reincidentes en permitir el acceso de los menores. El decreto fija una distancia mínima de 100 metros entre los locales de apuestas y los centros educativos de enseñanza no universitaria.

La nueva normativa prohíbe a los locales de juego tener máquinas con divertimentos infantiles o deportivos que funcionan con vales, fichas o elementos canjeables por regalos. Y prohibe las máquinas con apariencia similar a las de juego para adultos. La Comunidad dedicará alrededor de 1,2 millones de euros de los impuestos del juego a prevenir y tratar la ludopatía. Recuerda a las relaciones paradójicas de la administración pública y el tabaco: rotula que fumar mata, cobra impuestos por algo que mata y luego gasta dinero público en curar los daños de ese producto que mata.

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