Profesionales: Doctor Cavadas o hacer lo que nadie quiere hacer

Resulta que la mayor eminencia mundial en trasplantes, el doctor Cavadas, se jugó a cara o cruz con su compañero de estudios quedarse en el hospital donde había hecho el MIR, porque solo había una plaza. “Yo tenía más currículo pero en aquel momento no me pareció correcto hacer valer méritos”. Lanzaron la moneda al aire y él… perdió. “El compañero se quedó en el hospital y yo me fui a la cola del paro”. Abrió una clínica privada y, cuando operó a todas las amigas de su madre, tuvo que ingeniárselas para encontrar pacientes. Entonces se especializó en “hacer las cosas que no quiere nadie”. Primer mensaje: el azar. ¿Se habría dedicado a los trasplantes si se hubiera quedado en aquel hospital? Segundo mensaje, para los niños, en estos tiempos resbaladizos de popularidad ful y simpáticos sin oficio.

En casa, a mi hija, que dice que quiere ser doctora, le pongo entrevistas con Cavadas, para que vea a alguien con los pies en la tierra siempre, la maravilla y el esfuerzo, el azar, y el realismo: “Con el tiempo todos los órganos trasplantados se pierden; es algo que la medicina aún no ha resuelto”. El mensaje que tiene para los niños es magnífico. “Cuando eres pequeño haces más o menos las cosas que hace la gente. Hasta que ya te haces mayor y haces lo que te parece que debes hacer”, explica en un vídeo de la revista Mine.

A él le salvó África de todas las tonterías de la gente adulta que gana dinero. Tener una fundación y operar allí, en un dispensario que hace de quirófano. Aquello le ayudó a replantearse todo, ver que Occidente es un decorado, que la mayoría del planeta no tiene asegurada la supervivencia, mientras que en España y otros países importa solo el placer y la comodidad. “En Occidente en general comemos antes de tener hambre, dormimos antes de tener sueño, mientras en el planeta la mayoría las pasa canutas y se preocupa de cosas más importantes”.

Su fórmula de supervivencia profesional: “La forma de tener trabajo es hacer lo que no quiere hacer nadie. Porque las cosas fáciles y relajadas las quiere hacer todo el mundo”. Lo que no quiere nadie puede parecer un error al inicio, pero más tarde revelarse un acierto. Entre sus pacientes, y hace “milypico” operaciones al año, abundan los que no quiere nadie, los multioperados sin éxito. “Mi trabajo es exprimir lo que dice la medicina para ver si en su caso se le puede hincar el diente por algún sitio”.

Me impresiona su visión de la medicina: “No es salvar vidas, es aliviar el sufrimiento del ser humano”. Y su realismo aunque duela. “Todos los órganos transplantados, todos, con suficiente tiempo se pierden. Es una cosa que no está solucionada y que estamos muy lejos de tenerla solucionada. Manos, caras… con suficientes años de evolución llega un momento en el que se deterioran y se pierden. Y eso es una tragedia. Por lo cual solo se aplica en casos desesperados, Pero se trata de sopesar;Puestos a elegir: entre susto o muerte, todo el mundo prefiere susto”.

Ah, ya sé: que no he dicho que el doctor Cavadas reconstruye rostros, reimplanta manos, transplanta piernas… “Para mi desgracia recibo casos difíciles todos los días desde hace 25 años”. ¿Que como gestiona eso mentalmente? Pues recordándose que no puede bajar la guardia, porque eso significa complicación o accidente, y en medicina significa un muerto.

Y su ironía sin malicia, sobre la vida personal (dos hijas) y el tiempo libre que no tiene: “En cualquier trabajo cuanto mejor lo hagas mejor vives. Yo algo he debido de hacer mal, porque cuanto mejor hago mi trabajo peor vivo”.

El entusiasmo infantil y juvenil se pasa con los años, dice. Y entonces uno se arrepiente a ratos de ser médico. Y hay que inventarse trucos para sobrevivir.

Envía un comentario