Reflexiona, cada día

“Decir que no tienes tiempo para mejorar tus pensamientos es como decir que no puedes echar gasolina porque estás demasiado ocupado conduciendo”. Robin Sharma.

Yo reflexiono. ¿Tú reflexionas? 10 minutos al día bastan. El impacto en tu vida será profundo. El tiempo de un descanso y un café. 10 minutos para pensar dónde estás y sobre todo hacia dónde vas. “Si es que mi problema es que pienso demasiado…”. No. Tu reto es pensar mejor. Pensar diferente.

La reflexión que propongo es cómo mejorar día a día. Una de las tareas es dedicar 10 minutos cada día a hacer las cosas mejor. Los resultados son sorprendentes. Pones al cerebro a buscar y encuentra. Necesitas quietud y silencio. Al principio, cuesta. Y genera extrañeza. En la quietud y el silencio hay poder. Recuérdalo.

La reflexión te puede servir para entrenar la técnica del pensamiento opuesto. La mente solo puede pesar una cosa cada vez. Así que, cuando te llegue un pensamiento indeseable, limitante, de los que no te sirve para nada, sustitúyelo por uno poderoso, ejemplar. Imagina que tu mente es un proyector: cuando aparezca una imagen negativa, sustitúyela por una positiva. Tiene que ver con el autoconocimiento: te das cuenta de tus pensamientos basura y te propones eliminarlos. De ahí vas al autodominio: con la facilidad con que los pensamientos positivos han entrado en tu vida, puedes sustituirlos por pensamientos alegres. Concéntrate: alegría y actividad. Siente que eres feliz. Es posible que empieces a sonreír. Siéntate erguido, respira profundamente y dirige el poder de tu mente hacia esos pensamientos.

Resulta que la reflexión te puede cambiar el día. Fíjate en lo que piensas: pensamientos de baja calidad generan una vida de baja calidad. Mentes débiles generan actos débiles. Una práctica diaria de reflexión, 10 minutos, hará milagros. Crearás una mente fuerte, disciplinada. ¡Adiós turbulencia interna!

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